23 de marzo de 2003

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REPORTAJES  

LOS PELIGROS DE LA ANOREXIA

• La cultura actual exacerba el culto a la delgadez, señalando la preocupación por los kilos como un factor imprescindible para lograr la felicidad. Si bien la obesidad no es buena, tampoco lo es esta opción para bajar de peso.


Teorías actuales consideran que existe una predisposición genética para la anorexia, una falla química en los mecanismos del cerebro (localizados en el hipotálamo) que regulan el apetito y la alimentación. Es ello lo que determina que una persona tenga una mayor vulnerabilidad a desarrollar la enfermedad.

Ahora, si se suman factores de tipo personal, familiar y social, se está frente a un cuadro anoréxico, según la doctora Paula Rojas, médico endocrinóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

La profesional destaca que “la anorexia nerviosa es un trastorno principalmente psiquiátrico que afecta de preferencia a las mujeres jóvenes y se caracteriza por una alteración en la imagen corporal, que las hace verse y sentirse gordas a pesar de estar con una delgadez extrema”.

La baja autoestima, el perfeccionismo, la insatisfacción con la imagen corporal y el sobrepeso, son factores de la personalidad que albergan alteraciones en relación a cómo se percibe el volumen del cuerpo y cómo es que éste es visto por lo demás.

La sobreprotección, el abandono o la disfunción familiar pueden provocar que la reacción frente a estas situaciones de conflicto, se manifiesten a través de trastornos en la alimentación.

“A veces se asocia a trastornos psiquiátricos específicos como alteraciones de personalidad, depresión o ansiedad. Un grupo importante de estas jóvenes empieza su cuadro con una dieta para corregir un sobrepeso u obesidad”, explica Paula Rojas.

ALGUNAS CIFRAS

Prácticamente, el 90% de los casos de anorexia son mujeres de entre 10 y 29 años de edad, ya que de 10 casos solo uno es de sexo masculino.

Investigaciones en Estados Unidos establecen que cerca del 1% de la población mundial sufre de esta enfermedad, mientras que en el Hospital de Clínicas de Córdova, Argentina, se determinó que un 23% de las estudiantes universitarias sufre algún tipo de trastorno de la alimentación.

Un 40% de las mujeres se vuelve estéril luego de un año con esta enfermedad, y cuatro de cada mil personas sufre de anorexia nerviosa en el mundo. Esta última categoría provoca un 10% de muertes, 35% la padece crónicamente y el resto queda con secuelas que afectan la capacidad de adaptación, en los ámbitos laboral, social y sexual.

LAS SEÑALES

El fenómeno parte con una simple dieta habitualmente autoindicada, que se va haciendo cada vez más restrictiva. La joven que va dejando de comer busca excusas para dejar los alimentos: “me duele el estómago”, “no estoy bien con mi digestión”, “me hincho” u otras expresiones.

“Es importante detectar aquellas jóvenes que tienen una alteración de la imagen corporal, con gran insatisfacción y baja autoestima para iniciar el apoyo psicológico”, enfatiza la doctora Rojas.

Añade que “respecto de las dietas, hay que orientarlas para lograr una alimentación saludable. En mi caso, por lo general, no recomiendo las dietas restrictivas y extremadamente hipocalóricas en adolescentes”.

LOS DAÑOS

La no ingesta de alimentos lleva a la enferma a una progresiva desnutrición calórico proteica, que es lo que produce los trastornos físicos de esta enfermedad: alteraciones en la piel, cabellos y uñas; suspensión de las menstruaciones; anemia; pérdida de calcio en los huesos; alteraciones pancreáticas e intestinales; hipotensión y alteraciones de los electrolitos en la sangre.

Todo ello, en casos extremos y no controlados, pueden llevar a la muerte debido a un chock hipovolémico (poca sangre circulando), falla cardíaca, hepática o suicidio.

Existen dos tipos de anoréxicas: la restrictiva (que no come nada y hace mucho ejercicio), y la purgativa (de tipo bulímica, que tiene episodios de comilonas compulsivas y después vomita y que suele usar laxantes o diuréticos, lo que aumenta la gravedad).

En cuando a la edad, son principalmente adolescentes (12 a 14, 16 a 18 años), pero no excluye a mujeres adultas (mayores de 22, con un mal pronóstico) y niñas (antes de los 12, de consecuencias gravísimas).

LA AYUDA

El tratamiento contra la anorexia busca nutrir a la paciente, deteniendo el daño, lo que debe ser realizado en forma multidisciplinaria por un equipo dirigido por un psiquiatra e involucrando a toda la familia.

“Se considera la psicoterapia, las drogas psiquiátricas con indicaciones nutricionales, control de la ingesta y conducta alimentaria, uso de vitaminas o minerales y en algunos casos aporte de hormonas estrogénicas para restaurar la función gonadal”, explica la endocrinóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

“Lo importante es prevenir y para ello es importante que los padres, profesores y adultos conversen con los jóvenes este importante tema”, concluye la profesional.

FAMOSAS Y ATORMENTADAS

La anorexia es un mal que ha atormentado las mentes y cuerpos de mujeres de todos los tiempos.

El historial registra nombres célebres como el de la filósofa Simone Weil, la monárquica Catalina de Siena y las hermanas escritoras Emily y Charlotte Brontë, quienes padecieron este flagelo encerradas en su intelectualismo. (Emily escribió la famosa obra “Cumbres Borrascosas”).

Entre las más contemporáneas están la escritora Virginia Woolf (revitalizada por Nicole Kidman en “The Hours”, película que se exhibe por estos días en Chile) o Karen Carpenter (del famoso dúo “The Carpenters”). Ambas demostraron que la enfermedad no tiene que ver con talentos debilitados. Karen murió como consecuencia directa de ese mal.

Actrices como Jeniffer Aniston (de “Friends”, casada con Brad Pitt) y Calista Flockhart (de “Ali Mac Beal”, unida sentimentalmente a Harrison Ford), han asumido sus desórdenes alimenticios que constituyen el paso previo a la anorexia.

Otro ejemplo es el de la princesa Diana de Gales (Lady Di), quien vivió amargamente sus ganas de conservar el bajo peso, hasta el mismo día de su muerte.

Qué decir de las decenas de modelos de alta costura, muchas de las cuales han quedado internadas en clínicas privadas, debido a las graves consecuencias de su irresponsable acción.


ANOREXIA, SEGÚN LA SOCIEDAD AMERICANA DE PSIQUIATRÍA  

RECHAZO a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.

Miedo intenso AL AUMENTO DE PESO o a ser obeso(a), incluso con peso inferior al normal.

DISTORSIÓN de la apreciación del peso, el tamaño o la forma del propio cuerpo. Por ejemplo, decir que se “siente gorda(o)”, a pesar de tener un aspecto muy enflaquecido.

En mujeres, ausencia de -al menos- TRES CICLOS MENSTRUALES consecutivos en el plazo previsto..


¿CÓMO HABLARLE A QUIEN SUFRE ESTE PROBLEMA?  

Buscar un lugar CÓMODO Y PRIVADO para la conversación.

Hablar en forma CALMADA Y CARIÑOSA.

Comunicarle abiertamente LA PREOCUPACIÓN que se tiene por su salud.

Manifestarle que se lo(la) quiere y que se desea que tenga seguridad, buena salud Y FELICIDAD.

Hacerle entender, muy suavemente, que EXISTE UN PROBLEMA que requiere ayuda profesional.

Convencerle que ACUDA A UN MÉDICO, nutricionista u otro profesional de la salud. Ofrecerse para acompañarle.

Evitar entrar en conflicto con sus deseos. Si no reconoce el problema, ESCUCHAR Y BRINDAR APOYO.

No causarle CULPA o vergüenza por sus acciones.

No usar frases ACUSATORIAS O AUTORITARIAS como “tienes que comer” o “estás actuando de forma irresponsable”.


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