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A
pesar que en muchas oportunidades se ha explicado en qué
consiste la eyaculación precoz, a menudo persisten
las dudas y la incertidumbre que produce este tema sobre todo
en los principales afectados, los hombres.
De hecho, la eyaculación precoz puede tener diversos
orígenes. Para definir qué es, diremos que es
un trastorno en la actividad sexual del varón que lo
lleva tempranamente a la eliminación de semen y al
orgasmo antes del coito y a poco de comenzar el mismo, lo
que impide que proporcione una satisfacción amatoria
duradera a su compañera.
Esta es una disfunción que puede afectar a todos los
varones por igual, aunque mayoritariamente aparece en los
hombres menores de 40 años, es decir, en la etapa en
que la vida sexual es más intensa. Este tipo de problema
despierta, como es lógico, una tremenda preocupación
porque sus efectos pueden ser desastrosos en la relación
de pareja.
Estudios realizados por especialistas norteamericanos señalan
que las principales víctimas son los más jóvenes,
aquellos que recién han iniciado su actividad sexual,
debido a la inseguridad, a la ansiedad, a un mal aprendizaje
del control de la eyaculación.
Pero este tipo de trastorno obedece a diversas causas. Puede
ser que las primeras experiencias sexuales que quedan grabadas
en el subconsciente del varón pueden haber sido realizadas
bajo la presión de amigos, con una mujer avasallante,
o con el temor de ser descubierto.
Frecuentemente, los que se transforman en eyaculadores precoces
agregan un deseo consciente o inconsciente de revancha, lo
que invariablemente conduce a nuevos actos sexuales caracterizados
por un exceso de ansiedad.
Las reiteradas situaciones de eyaculación precoz van
reafirmando este aprendizaje negativo y pasa a convertirse
en un mal comportamiento crónico en la cama.
Sin embargo, los terapeutas sostienen que con el correr de
los años y una corrección de la eyaculación
acompañada de un cambio de actitud, que suele ser indispensable,
el varón puede reiniciar un camino correcto de plenitud
erótica junto a su pareja.
PERIODO REFRACTARIO
Por lo general, la eyaculación precoz aparece ligada
a cierta forma de impotencia. Desde luego, después
de la eyaculación sobreviene un estado de reposo o
de flacidez peneana. Entre eyaculación y eyaculación
se produce un período de calma denominado refractario,
durante el cual el varón recupera las energías
que le permiten entrar en una nueva etapa de excitación.
Pero también hay otros motivos para asociar la eyaculación
precoz con la impotencia, por ejemplo la ansiedad y la inseguridad
en el terreno sexual, lo que impide en la mayoría de
los casos una erección plena o satisfactoria para el
varón y la mujer. Por ende, los eyaculadores precoces
pueden eliminar el semen y tener el orgasmo sin haber superado
la etapa de flacidez. Es por eso que muchos varones llegan
a la eyaculación antes de la penetración, conocida
como eyaculación "ad portas", a la entrada
de la vagina.
Este problema genera, corrientemente, una dificultad para
recuperar las fuerzas y llevar a cabo un segundo intento.
El trauma de un desempeño desafortunado impide volver
a la carga y entonces aflora el cuadro de impotencia. En todo
caso, hay que distinguir entre aquellas personas que, por
alguna razón determinada, tienen una disfunción
de este tipo alguna vez en su vida, con aquellas que siempre
les ocurre.
En ningún caso la ocurrencia aislada es un síntoma
de una eyaculación precoz declarada. Este tipo de incidentes
puede suceder alguna vez en la existencia de las personas,
sin que esto signifique necesariamente estar afectado de una
disfunción.
La verdad es que un número considerable de hombres
más de alguna vez ha debido soportar una situación
similar y creen estar frente a una impotencia temporal o una
flacidez repentina, aunque después los síntomas
y sus molestias desaparecen.
LAS RAZONES SICOLOGICAS
Los sexólogos se inclinan a creer que, además
de una mala educación en el control de la eyaculación,
también inciden problemas de naturaleza sicológica.
Así, resulta incluso curioso establecer que aquellos
africanos que viven en estado primitivo casi no sufren de
eyaculación precoz, por lo que se piensa que este puede
ser otro de los males de la civilización. Es más,
los análisis indican que cuantos más avances
tecnológicos rodean al hombre, mayores son sus posibilidades
de sufrir trastornos en este ámbito de la vida.
Un informe del sexólogo estadounidense Wilbur Smith,
publicado en 1998, sostiene al respecto que el estrés
cotidiano y las presiones sociales sumergen al varón
en una suerte de cadena de problemas que van afectando paulatinamente
y en forma creciente la relación de pareja. A diferencia
de lo que ocurre con la mujer, el hombre aún en estos
tiempos, tiene muy marcado el concepto del machismo y sus
patrones, como son la obligación de mantener a la familia
y ser quien lleva los pantalones dentro de la intimidad del
dormitorio.
Así las cosas, no es de extrañar que a diario
decenas de atormentados varones recurran a las consultas de
médicos y a las estanterías de las farmacias
para encontrar solución a su problema. Afortunadamente,
los logros de la mujer en todo plano han permitido derribar
viejos tabúes y con eso, abordar un tema que no hasta
hace mucho se trataba de ocultar.
Para muchos de los varones afectados, la preocupación
primordial es conocer cuál es la cura, si la hay, para
este problema que, por supuesto, la tiene, en la medida que
asuman su situación y estén realmente dispuestos
a superarla. Desde luego, no es sencillo, pero algo hay que
hacer.
TERAPIAS PERSONALES
Cada persona necesita una terapia particular, por cuanto existe
un amplio espectro de causas por las que se produce una eyaculación
precoz y, con eso, también distintas alternativas para
combatirla. Todos los cuadros no son iguales, no presentan
los mismos síntomas y no obedecen a las mismas motivaciones.Por
eso, en estas circunstancias, lo mejor es recurrir a los consejos
de un terapeuta sexual.
Lamentablemente muchos varones siguen pensando que el tamaño
del pene tiene directa relación con proporcionar satisfacción
a su pareja. Erróneamente piensan que mientras más
grande, mayor es la capacidad de disfrute que pueden brindar,
al punto que se acomplejan y aceptan de antemano que su mujer
no sería feliz porque no tienen tal o cual medida,
lo que es netamente subjetivo.
La ciencia y la práctica han demostrado que eso no
tiene nada de real. En todo caso, quienes creen de este modo
sufren una lógica inhibición al actuar en la
cama y, como consecuencia, pueden sufrir disfunciones o trastornos.
En este aspecto, el terapeuta sexual debe jugar un papel importante
en aclarar falsas creencias que impiden la libertad amatoria.
Para aquellos que están afectados de una eyaculación
precoz, existe una infinidad de métodos que se pueden
emplear en la intimidad del dormitorio para superar el problema.
La colaboración de la mujer resulta indispensable en
estos casos.
El juego erótico, la risa y el buen humor ayudan considerablemente
a despejar las tensiones que suelen producirse al momento
del amor, pero, el mejor camino y más seguro es siempre
acudir a un terapeuta y sobre todo, conversarlo con la pareja.
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