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Si
la doctora, quien es una especialista en esto, te ha dicho
que se trata de un caso de prolapso y que la solución
es quirúrgica, debes creerle, porque ella es la mejor
opinión con que cuentas sobre tu malestar.
Es muy probable que el problema haya surgida a raíz
del parto de una niña muy grande, y de que el cuidado
postoperatorio no haya sido el más adecuado. Tal vez,
no guardaste el reposo suficiente, y el no atreverse a acudir
a un ginecólogo contribuyó a que esta caída
del útero se desencadenara.
Si bien es frecuente entre las mujeres que bordean la menopausia,
eso no quiere decir que mujeres en edad más joven estén
libres de sufrir el prolapso del útero.
Ahora, si no operas, los dolores y malestares irán
en incremento, y serán cada vez más agudos porque
cuando una mujer tiene el útero caído puede
tener dificultades para un nuevo embarazo; en cambio, si se
opera, estará en condiciones de tener otro hijo si
así lo desea.
La intervención es sencilla y desde luego, mucho menos
traumática que un parto con fórceps al dar a
luz a tu hija, demasiado grande.
Convérsalo con tú médico y si tienes
dudas, siempre es bueno tener una segunda opinión.
Debes estar tranquila y pensar que después de la cirugía
te sentirás mejor, habrá terminado ese dolor
que sientes en la zona del vientre y podrás realizar
una vida normal, en especial junto a tu hija, que aún
es pequeña y, por tanto, requiere tus cuidados y tu
atención.
Piensa en ella, en ti, que todavía eres joven, y en
tu familia y anímate a ponerte en las manos de un buen
cirujano, porque tanto la intervención en sí
como el período de convalecencia no es demasiado largo,
incluso, esta es una de las cirugías más bien
de rutina que se practican.
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