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RIO
DE JANEIRO.- Adolescentes de la periferia de esta ciudad quedan
embarazadas y contraen sida, al participar en los siempre
más difundidos bailes funk. En el ápice
de la fiesta, cuando las letras eróticas de las
canciones, la cerveza fría y los ritmos endiablados
hacen perder la cabeza, las chicas se quitan la ropa interior
bajo las minifaldas y participan en fila india en el trenzinho
do amor (trencito del amor).
La novedad, introducida recientemente por los traficantes
de droga en los bailes de las favelas, fue descubierta por
los jueces de menores, gracias al imprevisto aumento del número
de jovencitas entre 12 y 16 años, que se presentan
en consultorios municipales embarazadas o con contagios sexuales.
Lo explican ellas mismas -dijo el asesor de sanidad
de la comuna de Río, Sergio Arouca-. Asisten a un baile
funk con minifalda, sin ropa interior, y mantienen relaciones
sexuales con los muchachos mientras bailan, todos en fila
india, formando el trencito, y también cuando se sientan
en sus rodillas, siguiendo las indicaciones eróticas
de un tema llamado "La danza de la silla".
Las adolescentes confiesan casi siempre no saber quién
es el padre del hijo que están esperando, porque
han tenido relaciones con distintos jóvenes y, en la
penumbra del local, ni siquiera pudieron verles la cara.
El juez de menores, Sirio Darlan, está clausurando
uno tras otro un
centenar de locales funk que ya funcionan en la
enorme periferia de la segunda metrópoli brasileña,
mientras el fenómeno se está difundiendo también
en San Pablo y en Bahía.
Exitos discográficos de las últimas semanas,
como Ta dominada (Eres dominada), Um tapinha
nao doe (Un golpecito no hace mal), lanzados por funqueiros
de color con ritmos repetitivos hasta la obsesión,
bautizan en jerga a las chicas con el nombre de cachorras
y vacas. (ANSA).
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