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Si
Lenin, Stalin, Kruchev y otros l’deres soviŽticos de otrora
observaran a la sociedad ruda actual, volver’an a sus tumbas
llenos de decepci—n.
Ocurre
que en Moscś se celebr— el Primer Congreso Internacional sobre
erotismo, que fue amenizado por sinfon’as sexuales y comidas
consideradas muy afrodis’acas.
Algunos
comentaristas se–alaron que la realizaci—n del citado congreso
prueba que los moscovitas ya han olvidado el puritanismo comunista
que imper— bajo el sistema soviŽtico.
El
congreso tuvo una clausura con una espectacular mascarada
que dio lugar a comportamientos que en otra Žpoca habr’an
merecido la c‡rcel o quiz‡s algo peor.
La
concurrencia estuvo formada en gran parte por sex—logos, psic—logos,
soci—logos y otros profesionales de la mayor parte de los
pa’ses de Europa y tambiŽn de otros lugares del mundo.
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