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Empezaron
en blanco y negro y ahora están en la era de la TV digital
La historia de las telecebollas criollas
Vilipendiadas, criticadas y denostadas. Las teleseries chilenas
aguantan todo. Se les acusa de cartuchas, conservadores, falsas
y poco reales con los verdaderos dramas de la gallada.
Sin embargo, no se mueven desde hace 36 años de la pantalla
chica, gracias a que conservan un elemento fundamental de todo
producto inmerso en el mercado: son consumidas masivamente -desde
los más proletas a los más bacanes sectores de
la población- y se autofinancian plenamente.
La historia de los culebrones "made in Chile" se remonta
a 1965, cuando TV-UC contrató a Helvio Soto para que
dirigiera "El Socio". La producción fue independiente
y corrió por cuenta de Protab (con capitales de una empresa
de cine nacional y la cadena yanqui ABC Internacional) que dirigía
Ricardo Miranda, ex dire de las áreas dramáticas
de Canal 13 y Megavisión.
Los gringos se pusieron con un equipo de cámaras en blanco
y negro y con el soporte mínimo para comenzar el rodaje.
El público, en ese entonces, era selecto y reducido y
estaba compuesto por los privilegiados compatriotas que gozaban
con un televisor en su hogar.
Dos años después, en 1967, la creciente compañía
productora de telecebolla realizó "La Chica del
Bastón", con Anita Klesky y Leonardo Peruci en los
roles principales. El resultado fue todo un suceso. La prensa
de la época recuerda que la dupla protagónica
fue ampliamente aplaudida y durante meses ocuparon las portadas
de los principales diarios y revistas.
A la creciente industria de la entretención se incorporó
un actor guionista que a la postre revolucionaría el
medio: Arturo Moya Grau. El fallecido libretista escribió
y actuó en "María José", "La
Colorina", "J. J. Juez", "Padre Gallo"
y "La Madrastra", por supuesto.
Moya Grau combinaba su trabajo en TV-UC con otra de sus grandes
pasiones: el radioteatro. Sus cercanos recuerdan que uno de
los grandes méritos del fallecido autor fue "mezclar
el humor y el melodrama". En sus producciones siempre escribía
un papel para él, el que en la mayoría de las
veces tenía nombre de animal.
El golpe
En 1973, el golpe militar silenció y produjo una pausa
en la industria. Dos años después, en 1975, se
retomó el camino con un acuerdo tácito de "no
tocar temas críticos". El resultado fue "Balmaceda",
"Los Días Jóvenes" y "La Sal del
Desierto".
La era de la televisión en colores -a partir de 1978-
produjo una nueva revolución en el mundo de la producción
telecebollera. El costo de realización bajó y
se hizo posible el sueño de directores: grabar con cámaras
portátiles en exteriores, algo que era considerado imposible
hasta ese entonces, dado que el peso que tenían las cajas
captadoras de imágenes en blanco y negro.
La atmósfera fue perfecta para que canal 13 decidiera
dar un gran paso, que sin pensarlo marcaría la historia.
Fue así como llegó a las pantallas "La
Madrastra" , dirigida por Oscar Rodríguez,
y protagonizada por Jael Unger y Walter Kliche.
El éxito obligó a seguir en el mismo camino y
vino "Villa Los Aromos" en 1981. De ahí en
adelante la barra pop recuerda con especial cariño con
"De cara al mañana", que contaba la historia
de un grupo de colegiales en el Barros Borgoño y que
tenía a Luis Jara, Alfredo Castro, Tomás Vidiella
y Patricia Maldonado en el estaff. La seguidilla fue sin parar.
Sergio Vodanovic, prolífico autor de culebrones, se la
jugó con "Los Títeres", "Secretos
de familia", "La intrusa", "Villa Nápoli"
y "Doble Juego".
Paralelamente, los brasileños entraban con fuerza en
nuestro país. Para no quedarse atrás, los canales
(TVN y Canal 13) resolvieron el problema de la manera más
simple: compraron guiones de autores del país de la samba.
Uno de los principales favorecidos fue Cassiano Gabús
Méndez, quien entró en Chile con "Angel Malo",
"Bellas y Audaces", "Te Conté", "Ellas
por ellas", "Fácil de amar", "Marrón
Glacé" y "Champaña", "Rompecorazón"
y "El amor está de moda".
Negocio redondo
"La Torre 10" de TVN marcó varios hitos. Más
allá del impacto de audiencia que logró al convertir
al otrora lolo Claudio Reyes en galán de quinceañeras,
la telenovela se convirtió en un gran negocio al editar
la banda sonora en una casete. La misma suerte corrió
"Bellas y Audaces" con 140 mil copias vendidas en
1988.
Actualmente todas las telenovelas que van al aire cuentan con
un disco compacto de apoyo. Canal 13 trabaja con Warner Music
en la edición de sus trabajos y TVN lo hace con Musicavisión.
El gran guatazo de las producciones criollas lo marcó
Megavisión. Ni siquiera la experiencia de Ricardo Miranda,
uno de los creadores del área dramática de Canal
13, salvó al canal privado de los más absolutos
fracasos.
El gran fiasco lo provocó "Stgo. City", que
salió del aire con 5 puntos de rating de promedio. Nada
puso salvar al culebrón. Se intentó con todo,
incluso con escenas puntudas como las de Ana María Gazmuri
y el cubano Juan Falcón escasos de ropa. Hasta ese momento
nunca antes una teleseries había sido sacada de programación
por fracasar tan estrepitosamente.
Es que nadie se imaginaba que una telenovela pudiera tener tan
baja audiencia, en un país acostumbrado y alineado con
las livianas relaciones expuestas. Del tema bien que saben los
habitantes de este continente, plagado en cada país por
millonarias industrias telecebolleras. México es por
excelencia un país productor y exportador de telenovelas.
Para la analista de Televisa Bertha Ruiz el género está
tan masificado que "si Dios fuera mujer, vería teleseries".
Los aztecas saben del rubro y han paralizado naciones con sus
pomadas. Con orgullo -expresa la experta- "Los Ricos también
lloran" fue un éxito absoluto en Rusia y "María
la del Barrio" logró que Filipinas se estremeciera
con la belleza de Thalía. |
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| La
barra pop aśn recuerda a las "grandes" |
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"La Chica del Bastón".
* "J.J. Juez".
* "Padre Gallo".
* "La Madrastra".
* "La Torre 10".
* "Angel Malo".
* "Marrón Glacé".
* "Bellas y Audaces".
* "Fácil de Amar".
* "Adrenalina".
* "Sucupira".
* "Rojo y Miel".
* "Rompecorazón".
* "La Represa".
* "Oro Verde".
* "Playa Salvaje".
* "Sucupira".
* "Iorana".
* "Romané".
* "La Fiera". |
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