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Las
noches de Santiago eran un eterno carnaval
¡Qué
distinto era el centro de Santiago entre los años 50
y 60 al que recorremos en la actualidad! Prácticamente
no existía delincuencia y se podía caminar a
las 4 ó 5 de la madrugada sin temor a ser asaltado.
Tenía encanto, personalidad, alegría y una noche
que embrujaba con sus múltiples negocios abiertos hasta
que las velas no ardían.
Era posible ver, o incluso alternar, con mujeres hermosas,
arrogantes, pero leales amigas, que pocas horas antes deslumbraban
con sus bikinis brillantes y plumas multicolores... eran las
reinas en el eterno carnaval santiaguino de esas décadas.
Las mismas que podrá conocer en las siguientes páginas.
¡Adelante!  |
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