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El
Picaresque y Humoresque también aportaban lo suyo en
el mundo revisteril
El Bim Bam Bum era un pedazo de Europa en calle
Huérfanos
El Bim Bam Bum, anclado en el corazón de Santiago, era
como la Rueda de Chicago en una feria: Todo parecía girar
en torno al teatro de revista que dirigía su creador,
el uruguayo Buddy Day. Con luces que eran toda una novedad en
Chile, gruesas y elegantes cortinas y cómodos asientos
montó una sala acorde con la calidad de su espectáculo.
Como buen rioplatense tenía ojo para elegir mujeres atractivas
y que, además, tuvieran talento. Las prefería
altas y una noche nos dijo socarronamente "el bife de chorizo
tiene que ser grande".
¡Cuantas estrellas mundiales brillaron mas que nunca en
ese escenario! La francesa Xenia Monty cumplió una temporada,
al mostrar el arte revisteril parisino con toda sus calidad
y elegancia. Y trajo a todas las grandes vedettes argentinas,
como Ethel Rojo, Nancy Lezica, Nélida Lobato, Elba Villa
y tantas otras. Mujeres espectaculares y también grandes
artistas.
Como en esa época Huérfanos no era Paseo sino
una calle con tráfico de vehículos, los mas lujosos
automóviles de Santiago se estacionaban allí y
en las calles vecinas. Es que ver el espectáculo era
obligación, incluso para la crema y nata. Elegantes señores
acudían con sus señoras pero la mayoría
solos. Había que probar suerte. Por eso, los ramos de
flores desfilaban hacia los camarines de las estrellas. Por
supuesto que acompañados de inequívocas tarjetas.
Si bien las mujeres eran la atracción, los números
humorísticos también tenían gancho propio.
Manolo González, insigne contador de chistes, especialmente
de corte político, era un astro pero las grandes carcajadas
y aplausos los arrancaban Gabriel Araya, Chito Morales y Humberto
Gambino, con los sketch que animaban junto a Iris del Valle
y chicas que tenían pasta para hacer reír.
EL PICARESQUE
Esta sala ubicada en Recoleta, cuyo propietario era Ernesto
Sotoliccio, tenía una revista mas modesta pero igual
se llenaba los fines de semana. Era otro público, que
acudía atraído por las barbaridades que decían
Daniel Vilches y sus compinches, todos secos para el garabato.
A veces iban espectadores graciosos y se producía un
duelo de xuxadas entre ellos y los humoristas. Todo era alegría,
nadie se enojaba.
HUMORESQUE
Estaba en calle San Ignacio y pertenecía a los hermanos
Salim y Miguel Zacur. Su revista competía con el Picaresque.
Los reporteros de la época nunca dejaban de visitarlo
porque nadie como su director, Pepe Harold se las ingeniaba
para descubrir nuevas figuras femeninas, primores que hacían
doler las muelas. En una oportunidad, aparecieron dos hermanas
que eran un atentado contra las buenas costumbres. Enfermas
de buenas. Desgraciadamente las comidas con galanes las convirtieron
pronto en cetáceos.. |
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| Las
chiquillas eran decididas... Si no cree, échele un ojo
a la foto: Se habían tomado el Bim Bam Bum y los más
felices eran los sapiolas que pasaban por el frontis del teatro. |
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