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Julio
Jaramillo marcó la pauta a los más jóvenes
Los intérpretes criollos que adoptaron la música
cebolla como parte de sus vidas, se inspiraron en diferentes
personajes foráneos. Estos generalmente provenían
de países cercanos a Centro América, como Ecuador,
Colombia y Cuba.
Quizás uno de los más llamativos de la década
del '60 fue Julio Jaramillo -uno de los boleristas del Pacífico-,
quien junto a Lucho Barrios cimentó el camino y abrió
la senda por la cual pasarían la mayoría de
los artistas contemporáneos.
Esto
dio paso a la aparición de nuevos talentos, quienes
comenzaron a crear a la sombra de sus ídolos. Fue así
como nacieron Rosamel Araya y Lorenzo Valderrama, que adaptaron
el bolero y el vals a la realidad chilensis, y consolidaron
este nuevo estilo musical.
Destaca
también la participación de Palmenia Pizarro,
quien se sumó como una pieza clave dentro del proceso.
Ella se encargó de abrir las fronteras de la música
nacional, llevando su talento a diversos lugares de Latinoamérica.
Pese
a todos los problemas que han tenido los músicos de
aquella época para mantener vigencia, igual en estos
últimos años han surgido intérpretes
jóvenes que, de la mano de los más experimentados,
han consolidado su carrera. Es el caso de Douglas quien revitalizó
el bolero y la balada romanticona, y de pasadita hizo que
los jóvenes se interesaran más en este tipo
de música.
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