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Intérpretes se han hecho famosos picándola finita

“Traiga amigo más licor para beber no me importa lo que digan, si es mi pena o mi alegría, siempre ha sido sólo mía y hoy me amarga recordar...”, se escucha de fondo, mientras que un hombre solitario pasa las penas acompañado por una fiel botella de vino.

Esta es la verdadera veta de la música cebolla. Ese género calificado por muchos como de mal gusto, pero que desde hace un montón de años forma parte de la idiosincrasia y cultura nacional.
Es que estas melodías se valen de la vida diaria, de lo cotidiano, el amor, la tragedia y la traición. Historias que hablan de desencantos y tristezas, y que muchas veces terminan con la muerte.

Para los entendidos, la música cebolla llegó a Chile a mediados del siglo XIX con el Canto a lo Humano y lo Divino. Cantores populares que con su particular forma de entregar las noticias en verso, se convirtieron en los pioneros del género. Más tarde, en la década del '40 los medios de comunicación ayudarían a difundir este nuevo estilo de narrar la vida cotidiana.

Telecebollas

El segundo aire de la cebolla -como género- se comenzó a gestar a principios de los '60 cuando irrumpen en el mercado las telenovelas mexicanas y venezolanas. Culebrones que por años la picaron finita e hicieron soltar más de un lagrimón a las abnegadas dueñas de casa. Más tarde artistas de la talla de Palmenia Pizarro, Luis Alberto Martínez y Lucho Barrios, traspasarían todo el mundo dramático de las telecebollas a la música, marcando así el inicio de los intérpretes cebolleros.

Aunque generalmente sus temas no ocupan el primer lugar en las radioemisoras del terruño, los artistas que adoptaron este tipo de música como propia, cuentan con gran apoyo popular. Este respaldo los mantiene vigentes y les da fuerza para seguir llevando su arte a los rincones más alejados del país. Es el caso de Luis Alberto Martínez quien con más de 40 años de trayectoria, 30 producciones y sus más de mil canciones grabadas, ha logrado unir a generaciones completas en torno a sus éxitos. La gallada lo recuerda por “Hoy se casa” y “Flores para mi madre”, temas que aún hoy son escuchados por los más jóvenes.

Como olvidar también al “Rey de la cebolla”, Ramón Aguilera, quien en la década del '70 popularizó “Que me quemen tus ojos” y “El día más hermoso”, y que hace algunos meses decidió salir a vender su música a la calle por falta de apoyo de las casas discográficas. “He ido a cantar al Bío-bío y allí he vendido mis propios casetes. Muchas veces en un día gano más dinero del que podrían darme por trabajar en un local todo el fin de semana”, aseguró hace algún tiempo el destacado profesional. Otro que se suma a esta larga lista es Jerry Samoa, quien se aburrió de “golpear puertas” y decidió adoptar una solución más radical. Se las enfiló a Gringolandia, donde actualmente se encuentra trabajando en una nueva producción musical.

Lágrimas al por mayor

Ramón Rimac, “El Cebollita”, se dio a conocer por su particular estilo de interpretar los temas rancheros. “Ni por mil puñados de oro”, “Camino de espinas”, “Sólo se quererte”, son algunos de los éxitos que lo han mantenido vigente por más 25 años. Según comentó al diario pop se presenta generalmente en restoranes, quintas de recreo, gimnasios y hasta carpas de circo.

“Mamita Querida” es la carta de presentación de Manolo “Lágrima” Alfaro. Es que este tocopillano de nacimiento y corazón se caracteriza por sus letras tristes, que hablan de dolorosos pasajes de la vida, ya que según cuenta, “al público le gusta sufrir”. Además confiesa que es diferente a los otros artistas cebolleros, porque es el único que les canta a los que están en cana.

Otro de los artistas que nació en el norte del país es el popular Melvin “Corazón” Américo. Durante su carrera musical -más de 13 años- ha logrado complementar el bolero y la balada, convirtiéndose en uno de los artistas más apetecidos por la lacrimona barra pop. Pero Melvin no está sólo, ya que siempre lo acompaña su esposa, la también intérprete Marcelita Toledo.

Además destacan el Gorrión de Conchalí, Zalo Reyes, quien también tuvo su época de oro; Lucho Muñoz, el emblemático líder de los Galos; Santos Chávez, que se consolidó como una de las figuras del 2000; Hernán Cáceres, Selva Ríos, el Trío Inspiración, Los Diamantes del Sol, y los Cuatro Ases. Más allá de cualquier comentario mal intencionado o crítica hacia este tipo de música, lo cierto es que las letras y las melodías cebollas se han convertido con el tiempo en un verdadero espejo de nuestra sociedad.

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Ramón Aguilera

"He ido a cantar al Biobío y allí he vendido mis propios casetes. Muchas veces en un día gano más dinero del que podrían darme por trabajar en un local todo el fin de semana", aseguró el destacado intérprete nacional Ramón Aguilera.

Luis Alberto Martínez

Luis Alberto Martínez

 

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