• Crónica

"Divino Anticristo" está como tunísima y lanzará nuevo libro

Ñoños mala onda lo dieron por muerto en Facebook, pero locateli sorprendió con otra "iluminadísima".

Por Isabel Arrieta Montanares | 31.01.2012

Más vivísimo que nunca y con pilas para rato, deambula entre el barrio Lastarria y calle Portugal José Pizarro Canavares (49), conocido universalmente como el "Divino Anticristo".

Para tranquilidad de sus seguidores y fanáticos, el compadre más cuático de la capital no estaba na' muerto, como soltaron algunos maliciosos en Facebook. Ni tampoco andaba de parranda.

El Anticristo -como le gusta que le llamen- sólo estaba concentrado en preparar su nuevo libro, que podrá ser adquirido en las veredísimas (así es el lenguaje de sus libros) a partir de hoy, por sólo dos luquitas.

La nueva iluminada se titula "Lo que la democracia no conoció", y según confirma el divino autor, "trata sobre todos los puntos que no conoció la democracia".

En la obra, también defiende la pega de las mujeres, dijo el hombrón que a veces anda con vestido, un pañuelo en la cabeza y empujando un carrito de supermercado.

TRANQUILO

Desde que retornó de su retiro voluntario de seis meses en Los Andes -lo que despertó los rumores de que había pasado a mejor vida- en enero del 2010, el autor del mamotreto "América Alemana" tiene una rutina que todos los habitués del metro Universidad Católica conocen.

"Todos los días compra té, café, pan o pasteles, según le alcance la plata. Habla cosas raras y tiene su carácter, pero no le hace daño a nadie", dijo Dora Jara, vendedora de "Panadería".

Quienes lo ven caminar junto a su carrito aseguran que se levanta cerca de las 6.40 y empieza a trajinar en la basura por si encuentra algo útil para vender y subsistir.

Según un lustrabotas, a eso de las 13 horas una mujer lo pasa a buscar y se lo lleva en auto a la Vega, pero él desmiente todo.

"¡Son puras calumnias, eso es pura calumnia! ¡No le acepto comida a nadie, a nadie!", estriló.

Su frase es corroborada por Vilma Yáñez, residente de la Torre 9 de Marcoleta 328, vereda que ocupa el Anticristo para darle descanso a su divino cuerpo.

"Los viernes viene un grupo de pastoral a repartir café y pan a los vagabundos, pero él se aparta y no acepta nada. Es el único que no come", contó la nonita.

 

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