Jueves 8 de Septiembre de 2011
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Santoral
Natividad de la Virgen
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Nancy es microempresaria y viaja cada quince días de Mendoza a Santiago.
Esta mujer de esfuerzo afirma que trabajará hasta el último de sus días y que se siente orgullosa de haber salido adelante sin ayuda de nadie.
En un bus, cada quince días, Nancy Sánchez hace el tramo Mendoza-Santiago-Mendoza. La niña está acostumbrada a cruzar la cordillera y la madre ve como parte de su rutina el dejar a sus dos hijos mayores al cuidado del padre durante 14 días.
¿La razón de tanto viaje? Nancy es dueña de la tienda Clamys, en el edificio Dos Caracoles de Providencia, donde vende pantalones diseñados y hechos por ella.
El negocio se remonta hace más de diez años, cuando se separó y quedó con un hijo a su cuidado. Se dio cuenta de que su talento estaba en el diseño y creó un modelo de pantalón que es bonito y cómodo.
Se pegó el salto, compró telas y comenzó a coser. Al mismo tiempo que salía adelante conoció a su actual marido, un mendocino con quien ya tiene dos niñas.
- ¿No pensó en tener un negocio en Mendoza y así ahorrarse el pique a Santiago?
- En Mendoza no se vende bien esta ropa, es difícil abrirse camino y yo quiero estar viniendo siempre a Santiago, pues acá está mi familia.
- ¿Cómo es el proceso de trabajo de su microempresa?
- Viajo a Santiago, con mi guagua, cada 15 días. Compro las telas, corto y coso los pantalones y los dejo en la tienda. Vuelvo a Mendoza y allá me paso el resto del mes.
- ¿No puede comprar las telas allá y armar la ropa en su casa?
- No me gustan las telas de Mendoza y tampoco puedo importar las que llegasen a interesarme, porque es mucha cantidad y me cobran mucho impuesto.
- ¿Qué tal es ser una microempresaria que sacó adelante a sus hijos?
- Es maravilloso. Yo todo lo que he hecho ha sido por mis hijos, para que no les falte nada. Para mí no es un sacrificio este trabajo...
- ¿Pero debe ser difícil dejar a dos hijos durante dos semanas?
- Eso es lo único complicado, pero el resto no reporta esfuerzo.
- ¿Y su marido, no quiere venirse para acá?
- Estuvo un tiempo en Chile, pero le fue mal en el trabajo. Así estamos bien, ya nos acostumbramos.
- ¿Cuando sus hijos crezcan y se independicen, pretende dejar esta vertiginosa vida?
- Yo voy a trabajar hasta que mis manos ya no puedan más.
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