Miércoles 8 de Junio de 2011
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Armando
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Estudiantes de la UTEM le exigieron a golpes la renuncia.
Los canapés del cóctel achurrascados en el suelo fueron las víctimas inocentes de la mansaca que quedó ayer a las 12.48 en el primer subterráneo del Centro Cultural Gabriela Mistral.
Los invitados al lanzamiento del libro de la fundación Libertad y Desarrollo El Aporte de las Universidades Privadas a la Educación Superior, apenas habían comenzado a refrescarse el güergüero con pisco sour y jugos de frutas, cuando un grupo de casi 100 estudiantes de la UTEM destrozó la tranquilidad del brillo.
Los universitarios exigían la renuncia del ministro de Educación por lo que dijo en el programa de TVN Esto no Tiene Nombre. Ahí Lavín manifestó que "haría todo lo posible para que la UTEM no vuelva a acreditarse".
Esa declaración fue condenada por estudiantes y el cuerpo directivo de la universidad, quienes consideraron que Lavín se había excedido en sus atribuciones y no les ofrecía garantías para el próximo proceso de acreditación.
A pesar de que el ministro pidió "disculpas" si sus palabras se "entendieron en otro sentido", los chascones estaban en pie de guerra y arremetieron durante cinco minutos contra el principal invitado a la ceremonia.
Un grupo de estudiantes desplegó un cartel y comenzaron a gritar consignas en contra del titular del Mineduc.
"Pensé que era una protesta pacífica, porque sacaron un lienzo hacia el fondo del salón. Yo estaba en la testera, pero de un momento a otro comenzaron a acercarse, a insultar y luego ya a intentar agredirnos, hasta que un carabinero me dijo que abandonara el lugar", recordó Joaco una hora después en la tranquilidad de los patios de La Moneda.
Un parto resultó la huida del ministro porque no recurrió a una puerta trasera, que nadie vio, sino que custodiado por un par de guardias se abrió paso a medio morir saltando y todo chascón entre los manifestantes hasta que llegó a su auto que lo esperaba en la calle con el motor encendido.
El camino fue un callejón oscuro donde se ganó dos paipazos, varios empellones y un empujón que estuvo a punto de dejarlo en el suelo.
El ministro acusó que los maleducados también intentaron escupirlo y reiteró que el "camino de la violencia es equivocado", y que no se iba a amedrentar. También condenó que encapuchados impidan el ingreso a clases de jóvenes y que escolares destruyan el mobiliario de sus colegios.
"Las agresiones son inaceptables. La de ayer (lunes) en el liceo Barros Borgoño o la que hoy día (martes) sufrí por parte de un grupo de estudiantes", afirmó el zamarreado.
Para calmar los ánimos, Lavín le bajó el perfil a la intensidad de los golpes. "En realidad no caí al suelo, obviamente estuve cerca de caer al suelo. No recibí mayores golpes. Hubo personas que me ayudaron, que me sujetaron y que me permitieron salir en ese momento y se los agradezco. Pero más allá de eso la agresión en sí misma es repudiable, yo lamento mucho que haya estudiantes que hayan elegido esa vía y no la vía del diálogo y el consenso".
"Si piensan que con esto me van a asustar, en absoluto. Quiero cumplir una misión como ministro de Educación, mejorar la calidad de la educación chilena", concluyó el ministro.
Al final del jaleo carabineros pescó a tres hombres y dos minas que fueron sometidos a control de identidad y luego quedaron libreta.
ALUMNOS DICEN QUE JAMÁS LE AFORRARON
La presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara Baja, María José Hoffmann, dijo que "quiero condenar profundamente esta agresión porque nos violenta a todos".
Mientras, el vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la UTEM, César Urbina, explicó que querían que Lavín escuchara sus demandas, y aclaró que nadie le aforró al secretario de Estado.
LA EX MINISTRA "DEL JARRO" LE PRESTÓ ROPITA A SU SUCESOR
El 14 de julio de 2008 María Música Sepúlveda tenía 14 años y cursaba primero medio en el liceo Darío Salas.
La mocosa se hizo famosa al vaciarle en el hotel Crown Plaza un jarro con agua a la ministra de Educación de la época, Mónica Jiménez de la Jara.
La chiquilla se enfureció porque intentó conversar con la secre de Estado, quien no le dio pelota.
"Cuando estaba hablando con ella era como hacerlo con una pared y eso no me gustó", contó entonces la cabra. La ex ministra en su calidad de académica ayer participó del encuentro donde fue agredido Lavín y consideró que fueron "ingenuos y confiados... yo les diría a los organizadores que no inviten nunca a un ministro a un lugar donde no haya una puerta de salida, porque eso me pasó a mí".
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