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Fisco pagará 30 palos por humillaciones a ex oficial del Ejército
Los constantes malos tratos que el ex capitán de infantería del Ejército, Giordanno Noli Anderson, sufrió mientras trabajaba en el Regimiento Nº°1 Topáter de Calama, lo llevaron a interponer una demanda en contra del Fisco, acción civil que esta semana se resolvió positivamente para él en la Corte Suprema, que ordenó que se lo indemnice con 30 palos.
En un fallo unánime, el máximo tribunal del país determinó que el ex oficial de 35 años fue víctima de graves humillaciones, además de maltrato laboral, de parte del coronel Carlos Ojeda Bennett, en ese entonces jefe de dicha unidad castrense, y quien pasó a retiro a fines de 2009.
El fallo establece que "en múltiples ocasiones durante el año 2005, (Ojeda) ejerció malos tratos de palabra respecto del capitán Noli, burlándose permanentemente de su condición física, tanto en su presencia como en su ausencia, e incluso frente a otros oficiales del regimiento y frente a personas extrañas a la institución".
La resolución detalla que tales comportamientos ocasionaron "burlas y el descrédito generalizado hacia su persona". En la demanda por indemnización de perjuicios por daños materiales y morales, se señala que Ojeda trapeaba con su subordinado diciéndole que tenía sobrepeso. Por esta razón, Noli extremó sus esfuerzos en el gimnasio para dejar atrás los kilates. También acudió a los fármacos e incluso se ocultaba para no toparse con Ojeda.
La parte demanante añade que también Ojeda le ordenó a Noli construir una plaza en el regimiento. Por tal motivo el ex capitán recurrió a terceros para obtener "maquinaria pesada, gravilla y basureros", trabajo que tampoco habría reconocido Ojeda.
Un testigo que declaró en el proceso judicial, indicó que en abril de 2005 la madre de Noli le pidió ayuda para trasladar alrededor de 500 sillas y mesas al regimiento para una actividad con los padres de los reclutas, gestionada por el entonces capitán. Según este testigo, Ojeda le habría dicho que las sillas eran "picantes" y estaban en mal estado.
Añadió que en agosto obligaron a Noli a construir la citada plazoleta, y en esa oportunidad Ojeda presuntamente calificó a su subalterno como "marrano". Estas situaciones, amenazas de PLR y otros problemas generaron en Noli una depresión reactiva severa. El ex capitán recibió licencias médicas y estuvo dos veces internado en una clínica de salud mental. La violenta experiencia laboral llevaron a Noli a la pérdida de su identidad profesional y daño en su estatus socioeconómico, entre otros atados.
La parte demandada, por su litro, argumentó que Noli fue descharchetado del servicio porque habría mentido dos veces en una investigación por un supuesto intento de besar a una soldado contra su voluntad. Al final, la Suprema paró el calvario y la larga lucha judicial del ex capitán Noli, quien recibirá una indemnización de 30 millones de pesos.
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