Tanos les guachipearon el Mundial a los ottos
Cual pícaros malandras, los italianos le arrebataron
la disputa por el primer lugar de Alemania 2006 a
los dueños de casa, luego que en un infartante
alargue les encajaran dos pepas en los últimos
dos minutos de partido. Ni con cercos eléctricos
los dirigidos por Klinsmann pudieron evitar que los
peninsulares gritaran ¡Forza Italia...!
Ni en sus peores pesadillas Jurgen Klinsmann se soñó
que Italia frustraría su intención de
pelear la final del Mundial, ni menos que lo haría
en los dos últimos minutos del alargue, de
un partido que en su tiempo regular, o sea en los
90 minutos reglamentarios, estuvo más fome
que bailar con la hermana.
Sí, porque de acuerdo a lo que yo vi en el
partido, en su tiempo regular, fue fome, contenido,
aunque igual se las arreglaron ambas escuadras para
generarse algunas ocasiones de gol.
El verdadero partido sólo vino a explotar
en los últimos 30 minutos, con una Italia que
salió desde el primer minuto -tanto del regular
como del alargue- a buscar el partido, porque no quería
irse a los penales, donde son -o eran- hijitos de
los ottos.
Los palmarés de los ítalos -tres veces
campeones del planetoide llamado fútbol- no
les daba garantías de que en esta oportunidad
nuevamente los alemanes les dieran guaraca desde los
12 pasos, así que se esforzaron para llegar
al arco del buen portero Lehman.
Pero el teutón no estaba para el gueb de nadie,
y se encargó de atajar hasta los escupos que
le tiraban los tanos, dejandolos "guichichío"
a cada rato.
Pero donde verdaderamente demostraron que tenían
peloteo para llegar más arriba, fue en el segundo
tiempo del alargue, donde a lo menos en cuatro ocasiones
el arco alemán le hizo el quite a la pelota
italiana, ahogando el grito de gol de los europeos.
Los alemanes tampoco lo hicieron nada de mal, pero
no llegaron nunca con la contundencia de los azules,
que, pa' más remate, la estaban haciendo de
lujo en el quite del medio campo, recuperando la pelotita
para irse en demanda del arco contrario.
Los alemanes, comandados por Ballack, igual le hizo
empeño para quedarse con el partido, aunque
los penales parece que no le disgustaban al técnico
y a los peloteros ottos.
Igual algunos tiros inquietaron a la barra "azurra",
pero Bufon, el arquero, estaba inspiradísimo,
como en todo el campeonato, y fue un verdadero cerrojo
para los blancos dueños de casa, y también
un constante apoyo para sus compañeros, a quienes
también intentó -y lo logró-
colocar buenos balones para que los delanteros hicieran
daño en el pórtico rival.
Fue tanto el cántaro al agua, que al final,
faltando exactamente dos minutos para que terminara
el partido y se fueran a la tanda de penales, Grosso
se mandó un tremendo tiro cruzado, al que Lehman
no llegó y marcó la primera pepa y desatando
la euforia en el estadio, en las calles de Dortmund,
en Italia y en todas partes donde estuviera un tano
mirando el partido.
Los alemanes se desesperaron e intetaron de inmediato,
en el poco tiemppo que quedaba, emparejar la cuenta,
y en uno de los ataques ottos, los italianos aprovecharon
y salieron en un tremendo contragolpe, cuando ya expiraba
el partido, que aprovechó el recién
ingresado Del Piero, para despacharse otra pepita
de antología a la que el portero alemán
tampoco pudo llegar.
Raya pa' la suma. Alemania quedó con manso
cuello y tendrá que disputar el tercer lugar
e Italia quedó a la espera del partido entre
Francia y Portugal, en la segunda semifinal a jugarse
mañana.
Quién lo iba a pensar, quién lo habrá
soñado, sino los italianos. Si todos dábamos
como el más seguro equipo en la final al de
Alemania... En fin.