12 de Agosto de 2007
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La ventanita sentimental

 


La ventanita sentimental
Dr. Cariño
doc@lacuarta.cl

Nota: Consultas no son privadas.

Doctor Cariño:

Hace cinco años inicié una relación con quien hoy es mi señora. Llevamos tres años casados. Yo tenía una amiga con quien trabajaba desde hace tiempo, a quien conocí antes que a mi señora. Compartíamos muchas cosas, pero éramos sólo amigos. Unos meses antes de casarme, cuando le conté mi decisión, se puso triste y me invitó a ver el DVD "La Boda de Mi Mejor Amigo". Ahí se me declaró y me besó tiernamente. No pasó nada más y prometimos olvidarnos.

El problema es que un mes antes de casarme me di cuenta de que estaba enamorado de ella y no tuve la valentía de parar el matrimonio. Ella fue a la Iglesia y todavía recuerdo la expresión de su mirada cuando di el sí. Como era previsible, mi matrimonio no funcionó, ya que amaba a mi amiga.

Volvimos a vernos y nuestra relación se consolidó en la intimidad. Llevamos tres años juntos, pero cuando nació mi primera hija intentamos no vernos más, puesto que existía un lazo con mi señora que no se podía evitar. Respecto de mi mujer, debería hacerle una estatua, ya que cualquier otra en su situación me habría dejado hace tiempo. Ella no sabe nada, pero siempre ha sospechado de mi amiga, ya que le dijeron que estaba enamorada de mí.

Ahora no nos vemos con mi amiga, pero mi vida se ha tornado un infierno. Varias veces he ido al sicólogo, el que me recomendó dejar a mi esposa y estar con la persona que amo, con la que realmente podría ser feliz. La extraño mucho, pero pienso en el daño que le haré a mi familia. Mi señora y yo somos profesionales y tenemos excelente situación económica, pero a pesar de que tal vez podría ser feliz con ella, no puedo evitar pensar en la mujer que amo.

Por esta razón caí en depresión. A pesar de que no veo a mi amiga, pues ya no trabajamos juntos, he pensado en irme de la ciudad para olvidarla. Espero que me aconseje.

DESESPERADO

Mi viejo:

Antes que nada quiero ser honesto con mis principios. Pienso que forjar una felicidad basada en la infelicidad y desgracia de una mujer e hijos no es buena idea. Dejar muertos y heridos en el camino en pos de una quimera resulta cruel. Usted reconoce que su esposa merece un monumento y que lo ama, de modo que no le corresponde ser desplazada. Además, piense positivo: Al dejar en libertad a esa amiga tan especial le da la oportunidad de rehacer su vida, de encontrar un buen hombre que le dé su apellido y un hogar.

El tiempo, mi amigo, cura o cicatriza todas las heridas sentimentales. Se lo dice uno que sabe de la materia. ˇAh! Irse a otro lugar es una chiquillada.


 

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