En helicóptero y con un mensaje tranquilizador, llegó ayer la Presidenta Michelle Bachelet hasta San Clemente, en la Región del Maule, para sentir en la piel las consecuencias del gélido clima.
Los sohuitas de esos pagos no quieren más guerra, porque producto de la mala onda polar, todas las plantaciones están quemadas y los animales braman por una mata de pasto tierno.
La Jefa llegó con camionadas de fardos, colchones y frazadas para los más de siete mil afectados. Eligió la localidad al dedillo, pues de las 30 comunas marcadas como "alerta roja" agrícola, 26 se encuentran en las cercanías, entre las que se incluyen además de San Clemente, Río Claro y la Placeta.
Para que no cunda el pánico, Bachelet juró que el Gobierno no será mano de guagua a la hora de ayudar al agro.
"Vamos a dar todo lo necesario para que el mundo agrícola pueda salir adelante", aseguró la Mandataria.
Por su litro, el ministro de Agricultura Álvaro Rojas, dijo que no es necesario decretar por ahora zonas de catástrofe.