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| 18 de Mayo de 2007 | |||
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Funcionarios de salud de Quinchao estuvieron a punto de ser aplastados por ballenaza Moby Dick casi sumerge a lanchita hospital
Los cinco integrantes de la expedición habían abordado a las 8 de la mañana la lancha "La Isleñita" rumbo a Chaulinec, una de las islas que componen la comuna de Quinchao. Allí tenían previsto atender a la comunidad en la posta local y coordinar la pega sanitaria con el barco hospital "Cirujano Videla" de la Armada, que se encuentra operando en la zona. Lo más parecido a un arpón ballenero que llevaban a bordo eran las agujas hipodérmicas destinadas a perforar potitos de enfermos o de chilotes necesitados de vacunas o vitaminas. La navegación era tranquila, piolísima. Iban tomando mate y jugando cartas cuando de repente, tras un surtidor de agua y un resuello de búfalo surgió a pocos metros de la proa un cetáceo de de unos 25 metros de largo. El enorme mamífero arqueó su mastodónico cuerpo frente a los ojos desorbitados de los funcionarios de Departamento de Salud y luego de soplar y resoplar hundió su cabeza en el agua y estuvo a punto de aplastar con su enorme cola la frágil embarcación en que viajaban los aterrados municipales. "Quedamos impactados, por suerte el capitán de la embarcación, un viejo lobo de mar, y gran conocedor del golfo, paró el motor y puso marcha atrás. La ballena no alcanzó a pegarnos el coletazo. De lo contrario nos hace astillas", relató Petro Arteaga, paramédico del Departamento de Salud de la Corporación de Salud quinchaína, quien, a pesar de que las manos le tiritaban como jalea, alcanzó a sacarle una foto al cetáceo. Tras reponerse de la pálida, y una vez que la traviesa ballena se fue a jugar con Bob Esponja, Patricio y Calamardo al fondo del océano, los empapados miembros de la ronda médica siguieron su viaje por las aguas del Canal Chaulinec. Pero en la tarde, cuando hacían el viaje de regreso, rezando el rosario por si las moscas, rocharon que junto a ellos nadaba a todo remo su amiga de la mañana. "Afortunadamente no nos infló y pudimos seguir nuestro rumbo sin problemas", dijo Arteaga, a quien todavía le tirita la pera.
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