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| 06 de Mayo de 2007 | |||
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DT de O'Higgins cuenta que más que una mascota su rottweiler es como un hijo para él Don Peineta Garcés: "Napoleón tiene presencia, fuerza y también es tierno, como yo..." Carola Merino El perro fue un regalo de la familia Tamayo, de Codegua: "Fui a buscarlo y cuando vi a todos los perros, él me eligió". Garcés siempre ha tenido mascotas que lo han marcado. Primero fue Chaplín, en su infancia; luego una labradora a la que bautizó Cata, en sus tiempos de Wanderers; y finalmente Napoleón, que con sus 50 kilos ha llenado todos los minutos que el estratego pasa en su casa de Machalí. El propio técnico lo alimenta cada día, de lo contrario el can no come. También le da remedios para un problema lumbar, debido al maltrato que sufrió a manos de un adiestrador que intentó ponerlo en línea. Sobre las novias de Napoleón dice que aún es muy chico para tenerlas, pero confía que pronto lo hará tata: "Las puertas de la casa están abiertas para sus pololas de Napoleón". El máximo tiempo que han estado alejados ha sido 10 días, cuando debió ir a la pre temporada. Pero siempre recuperan el tiempo perdido jugando.
El rottweiler se ha convertido en la familia de Garcés, conformada además por su pareja que vive en Viña del Mar y que es la "mamá" de Napoleón. Don Peineta añade que Napo se pone feliz cuando llegan visitas y duerme afuera de la casa, en su propio chalet: "Es un niño, es como mi hijo".
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