Conmoción causó la semana pasada el caso del niño inglés de 8 años que pesa 98 kilos. Y por eso se hace el llamado a las mamitas para que velen por una alimentación saludable en sus nenucos.
Una buena instancia para modificar los hábitos alimentarios de los chicocos es cambiar las colaciones muy calóricas por otras más saludables.
Al colegio
Ponga ojo, pestaña y huachalomo a lo siguiente:
- Lácteos, cereales y frutas nunca deben faltar en la lonchera del cabro chico. Entre los primeros un rico yogur o una leche baja en grasas son alternativas para impedir que nuestro hijo se vuelva el "gordito" del curso.
- Otra opción son las barritas de cereal. Lo bacán que tienen es que concentran un montón de nutrientes que garantizan que nuestro peque estará bien satisfecho.
- Los sánguches también son una excelente alternativa. Trate de comprar marraquetas, que son menos calóricas. Los mejores ingredientes para el pan son los jamones de pollo o pavo, el quesillo, la palta, el tomate, el huevo o la lechuga.
- En el caso de las frutas, lo ideal es que sean fresquitas y de la estación. Descartadas quedan las en conserva. Tienen demasiada azúcar.
- Si su hijo es malazo para las frutas, una buena manera de convencerlos de que las consuman es preparándolas de manera creativa. Cortarlas en trozos, para que los colores llamativos les haga agua la boquita.
- Recuerde que si no quiere hijos obesos, debe cuidar desde pequeños lo que comen, para evitar tristezas en el futuro.