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| 05 de Marzo de 2007 | |||
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Lolos evangélicos recibieron en masa la bendición del pastor Eduardo Durán para empezar iluminados el año escolar:
"Nos dicen canutos, pero no nos enojamos por nada" Chiquillos aseguran que no beben, no cranean cochinadas como otros ni tienen "sed de pecado". María José Vilches
Manuel Moya es un veinteañero que le hace a la Ingeniería en Informática y que dedica todo su tiempo libre a enseñar los mandatos de la Biblia. Como si fuera poco no pololea, no bebe licores destilados y menos fuma. "Somos una juventud sin sed de pecado y eso es raro para la gente", dijo a La Cuarta. Su amiga Daniela Ibarra (19) anda por las mismas: Divide su vida entre sus estudios de dibujo arquitectónico y su trabajo en la Escuela Dominical de Laguna Sur. "Siempre nos dicen canutos, pero no me molesta en absoluto. Somos hijos de Dios y no podemos discriminar a los que no siguen nuestro camino", verseó. Ambos recibieron ayer, entre aleluyas y glorias al Pulento, las buenas vibras del pastor Durán. El caporal invocó al Todopoderoso para que a los cabros no les falten las lucas para estudiar, se mantengan lejos de los pecadillos y no los deje botados el Transtortuga. Aprovechando el impulso, el pastor también rogó por nosotros los pecadores. Amén.
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