Seamos sincerotes: El Metro salvó del fracaso al Transtortuga. La barra que cachó que el batiplán andaba a media máquina prefirió trasladarse en el pategoma.
El Metro dispuso trenes como si fuera día de semana. Entre las 7 y 11 de la mañana no había que esperar más de 4 minutos como promedio para que pasara un tren.
Fue tanta la gente que lo usó, que incluso superó las expectativas de los dueños del Metro.
Según cifras entregadas por Álvaro Caballero, gerente comercial del Metro, entre las 6.30 y 7 de la mañana (cuando las micros guateaban en mala) se subieron 21 mil pasajeros, mientras que ellos esperaban sólo 12 mil.
Al día se espera que se suba más de un millón de personas. Apretaditos es más rico, dicen por ahí. Mmm...