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| 17 de Diciembre de 2006 | |||
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Sabuesos de la Bicrim investigan si los jales estaban destinados a fosas nasales de jinetes y empleados del caballódromo Narco "turuleco" le metía huasca a la diosa blanca y brava en Club Hípico de Chago También fue laceado un vejete que le compraba medio kilo de cochina mandanga al traficante "enfermito". Sebastián Foncea M.
Resulta que Rafael Tapia (60) le estaba comprando medio kilo de merca a Sergio Aspillaga (60), cuando detectives de la Bicrim de Investigaciones los cercaron, les cantaron sus derechos y los invitaron a acompañarlos al cuartel. Los mafiosos de la tercera edad no opusieron ningún tipo de resistencia, en particular Aspillaga, quien sufre un extraño mal que lo tiene completamente turuleco y lo obliga a hacerse un tratamiento de acupuntura en todo su cuerpo. Los detectives investigan el destino del jale. Una de las hipótesis indica que podría estar destinado a las fosas nasales de jinetes, apostadores compulsivos y empleados aspiracionales del tradicional hipódromo de Santiago Centro. La hebra de la investigación, que aún continúa, nació cuando fue sorprendido con droga un compadre que trabajaba en el Club Hípico. El perico se puso cómodo, dio pistas sobre los traficas y dijo que conocia a montón de jinetes que son como tontos para montarse a la diosa blanca. Los sabuesos quedaron sorprendidos ante la caballa información y comenzaron a investigar entre fustas y gorras. Apenas entraron en tierra derecha los detectives cacharon que algo no galopaba bien. Así, según dijo un datero a La Cuarta, comprobaron que en el caballódromo había un lote de pericos que antes de cada carrera lucían como ratón de molino.
GomaSe presume que los chiquiturris tomaban algunas precauciones para conseguir la coca, porque mandaban a un cuidador de caballos a comprar la droga, mientras ellos galopaban en tierra derecha con la comisura de la boca llena de espuma verde fosforescente.El goma de los mandados se contactaba con el Rafa Tapia, quien le compraba la merca al turuleco del Checho Aspillaga. Es en este personaje donde las pistas se vuelven difusas. Los detectives sospechan que el delincuente compraba la coca en el extranjero y juran que darán con los responsables.
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