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| 17 de Diciembre de 2006 | |||
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Mayor (R) de Carabineros Homero Antonio Faúndez Valdés consumó tragedia familiar delante de su propio retoño y otro hijito de su mujer Policía retirado tiñó Taltal con la sangre de su ex pareja y su suegra "Yo tengo santos en la Corte y estaré muy poco tiempo en la cárcel", dijo el doble homicida. Roberto Álvarez / M. Vega
Oriundo de San Javier y con una carrera ascendente que lo paseó por Valparaíso, Llay-Llay, San Felipe y Tocopilla, Faúndez llegó hace más de cuatro años al poblado pesquero, ubicado a 406 kilómetros de Antofagasta, para hacerse cargo de la Primera Comisaría.
Pez gordoPor su cargo compartió cenas, visitas protocolares y su pasión por el tenis con autoridades de la zona, con las que entabló amistad .Sin embargo, la barra pop no lo quería. "Era prepo y agresivo con sus subordinados y les hacía la vida imposible a quienes le caían mal", recuerda una víctima de sus cambios de humor. Pueblo chico infierno grande, en Taltal todo el mundo conocía su affaire con Bianca Débora Morales Manguay (30), con quien tuvo un hijo que hoy entera un año y seis meses. La relación nunca cuajó en una convivencia permanente porque, según sostenía Faúndez, su suegra, Ruth Manguay Hernández (67), jamás aprobó la elección de su hija. "Su mamá se oponía a nuestra relación. A veces nosotros estábamos súper bien, a veces mal y a veces extremadamente mal, y era por su culpa. A Bianca la trataba de maraca, de ladrona, y eso yo no lo podía soportar. A mí no me gustaba que la tratara de esa manera, así que me iba", contó el ex policía en la audiencia donde fue formalizado por doble homicidio calificado, con una pena que podría llegar a los 20 años de cana efectiva. "Bianca me echaba la culpa, me decía que por mi culpa su madre la trataba así. Entonces yo me iba por 10 a 15 días. Durante mucho tiempo estuvo ocurriendo eso. Mucha gente de Taltal sabe que yo me iba en viajes de negocios hasta que se calmaran las aguas. Ya se había hecho un hábito, pero yo siempre contaba con el apoyo de ella. Bianca siempre estaba a mi lado", indicó.
Con binocularesLos familiares de sus víctimas no comparten sus opiniones. Más aún, las repudian. "Ellos no estaban juntos desde hace seis meses. Bianca no quería verlo ni en pintura, pero el mayor se obsesionó. La buscaba, se le ponía por delante. Incluso días antes de su muerte lo sorprendió espiándola con unos binoculares, pero ella estaba decidida a no verlo más porque él la golpeaba", asegura su tío Héctor Manguay.
Horas terroríficasEl 8 de diciembre el terror se instaló durante 5 horas en la casa del pasaje Daniel Oliva de la población Algama, cuando el homicida, luego de ultimar a las mujeres, se comunicó con sus familiares y Carabineros, a través del 133, para que sacaran a los dos menores que estaban en el lugar, entre ellos su hijo.Para entonces la policía ya nada podía hacer. Bianca fue acribillada mientras escapaba por el pasillo y Ruth dos disparos en el cráneo. Luego de ejecutarlas fríamente, el asesino las llevó al living, donde las remató y cubrió sus cuerpos con un cubrecamas. Como la masacre fue presenciada por los pequeños Samuel (5), el primer hijo de Bianca, y Matías Faúndez (2), que aterrados no dejaban de llorar, el bellaco los encerró en el dormitorio y los sentó frente al televisor. Enseguida llamó a su cuñada Fabiola y le contó lo sucedido: "Asesiné a la vieja y a tu hermana a disparos. Yo tengo santos en la corte así que estaré muy poco tiempo en la cárcel. Vengan a buscarlas porque ya están muertas". Hasta el lugar también acudió el pastor evangélico Gregorio Garday, quien logró arrebatarles los niños e inició una mediación junto a Carabineros para que se entregara. "En un instante creí que se dispararía, que moriría. Afortunadamente no fue así. Uno no sabe qué puede hacer una persona depresiva que intenta dispararse, luego reniega de su vida, se acuerda de su hijo y reconoce que cometió un gravísimo error", señaló el pastor. "Se entregó voluntariamente. No intentó escapar". El mayor (R), que estaba en tratamiento siquiátrico, fue derivado por Gendarmería desde Taltal al Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) Masculino de Antofagasta para evitar que se quite la vida.
Bianca lo acusó a fiscalía días antesDos y cinco días antes de que el ex comisario y mayor (R) Homero Antonio Faúndez Valdés (46) cometiera la mayor tragedia familiar que recuerde Taltal, Bianca lo había denunciado ante la Fiscalía Local por amenazas y lesiones.El miércoles 6 de diciembre ocurrió el hecho más grave, cuando el hombre se percató de que la mujer se encontraba comprando en una tienda del centro de la ciudad y, presa de la ira, se le fue encima, la zamarreó y la amenazó de muerte. Bianca le hizo un relato pormenorizado del incidente al fiscal Jorge Belaúnde, quien decretó resguardo policial en caso de que volviese a ser hostigada. Faúndez no alcanzó a declarar en relación al caso, pero sí una vendedora, testigo de los hechos, quien no ratificó la denuncia, según informó el fiscal a La Cuarta. "No hubo más testigos. Ella (Bianca) sólo mencionó a esa persona, quien dijo no haber visto nada. No se iba a formalizar a nadie por el caso y cuanto más se le habría fijado una multa", aclaró Belaúnde. En la otra denuncia por amenazas Faúndez sí declaró y negó de plano los hechos. Mientras tanto, Bianca les rogaba a los fiscales que lo alejaran de su lado, luego de soportar más de dos años de violencia intrafamiliar. Tras analizar la presunta desprotección judicial que sufrió la mujer, el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), con el patrocinio de la familia, se querellará contra quienes resulten responsables.
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