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| 03 de Diciembre de 2006 | |||
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Dolor por una ruptura Luego de una ruptura amorosa, la hija de Norma no es la misma: ha bajado sus calificaciones en el colegio y no ha dejado de llorar, encerrada en su pieza. Su madre,angustiada, quiere ayudarla, pero no sabe cómo hacerlo. El primer paso para acercarse a Lorena es escucharla, sin recriminaciones. Los padres deben entender que, en la adolescencia, los quiebres amorosos significan un gran dolor que debe superarse con el tiempo. Como madre, ella nos llama muy preocupada, para tratar de superar la pena que las invade a ambas. Lorena es una muchacha de 16 años que acaba de terminar una relación amorosa que duró varios meses. Desde la ruptura, lo único que ha hecho la joven es llorar desconsoladamente,encerrada en su pieza. Norma nos cuenta que casi debe obligar a su hija a que vaya al colegio,donde ha bajado su rendimiento escolar de manera considerable,lo que ha agrabado el ambiente de tensión que ya existe en el hogar. Para poder apoyar a su hija en estos momentos, Norma necesita con urgencia una ayuda de nuestra parte. La angustia y la pena por la que está pasando la joven ha hecho que casi no quede nada de aquella muchacha alegre que era antes del quiebre amoroso.
LLAMADODesde el primer momento en que Norma se comunicó con la fundación,pudimos deducir que ambas estaban viviendo una crisis que ha dañado seriamente una excelente relación madre- hija que había entre ellas, antes de que Lorena terminara su pololeo.Norma expresa que, “Lorena ha sufrido muchísimo en este período. He tratado por todos los medios de ayudarla, apoyarla y acompañarla,pero no quiere abrirse, para que conversemos,como lo hacíamos antes. Con mucha confianza y cariño. Sólo quiere estar sola. Incluso, no sale con sus amigas, quienes se han cansado de invitarla a diferentes lugares”. Añade que, “todo esto ha producido muchos roces entre nosotras. En algunas ocasiones nos hemos gritado,lo que no había sucedido nunca. Yo ya no sé cómo actuar con ella. Como es una situación nueva, no he logrado estructurar una forma clara para poder apoyarla de verdad. No quiero que sienta que está sola, pero tampoco se trata de que ella grite y se desespere contra mí, por no saber cómo lograr que pueda solucionar su conflicto”. Complementa que, “no es un periodo fácil, porque hay tensión. La normalidad está ausente en nuestro hogar y eso es muy penoso, porque todos estamos alterados con lo que ella está viviendo. Mi único deseo es que ella acepte que la quiero mucho y que deseo ayudarla”.
CÓMO ACTUARTranquilizamos a Norma, para poder tener un espacio de calma y comenzar a darle ciertas pautas que serían el inicio de una reconciliación.La madre debe entender que cuando terminan un pololeo -sin importar su duración-, los adolescentes sufren muchísimo. Por eso, es muy importante que haya comprensión, para que los hijos salgan adelante. Quizás, uno de los primeros pasos es que el adolescente se sienta acogido; es decir, oírlos sin dar grandes cátedras. Lo que ellos necesitan es alguien que sólo los escuche y que no verbalice palabras como “¡te lo dije!” o “¡no valía la pena,porque no era para ti!”. El acercamiento puede no producirse inmediatamente. Pero la presencia de ambos padres ayuda a que la comunicación comience a fluir. Siempre hay que tener presente que esto no significa sobreprotegerlo, lo cual no sería sano para nadie.
PRIMEROS AVANCESNorma reconoce que le costó muchísimo realizar lo que nos había prometido. Anteriormente, ella evadía el problema no entrando al dormitorio para no ver sufrir más a su hija. Durante la semana después del llamado, lo intentó varias veces,hasta que se armó de valor y la enfrentó.Le tomó la mano a Lorena,en silencio. Ambas se sintieron tan bien que comenzaron a pensar en un futuro mejor. Pasaron varios días en que Lorena llegaba del colegio a encerrarse en su pieza, sólo saludando a sus padres,sin hacer mayores comentarios. pero después de una semana, Norma notó el primer cambio importante: la puerta del dormitorio ya no estaba cerrada. Entró, esta vez más segura,y se sentó en la cama de su hija. La acompañó hasta que dejó de llorar.
CONFIANZAFelicitamos a Norma por sus progresos y comenzamos a introducir nuevas herramientas. Se le aconseja que por ningún motivo descalifique al ex pololo de Lorena, ya que esto cerraría todo tipo de diálogo. No se debe olvidar que la tristeza es natural en estos casos, por lo que desesperarse no lleva a ninguna parte.Le recomendamos que cuando comience a fluir mejor el diálogo entre ellas, hablen juntas de las cosas buenas que ella entregó y lo bueno que recibió durante el pololeo. Importante es no agrandar el problema ni ridiculizarlo. Se debe tratar de lograr un equilibrio. Norma está muchísimo más tranquila. Lorena se abrió con ella. Su madre respetó su pena y dolor, y así se lo hizo saber. Le aseguró a su hija que volverá a querer y a ser querida. Es necesario evitar obligarla a salir, pero tampoco es bueno permitirle estar todo el día encerrada. Sería muy positivo que ella la invitara a salir a tomar helados o ir a ver una película. Paulatinamente, las cosas marchaban mucho mejor. Su hija había aceptado algunas invitaciones,aunque siempre iba por poco rato. Norma no la presionó. Durante la semana, Lorena comenzó a ponerse al día en sus trabajos escolares, para poder nivelarse y volver a ser la buena alumna que era antes. Poco a poco, todo está volviendo a la normalidad. Este caso demuestra que el cariño siempre triunfará ante cualquier otro factor que pudiese influir en la entrega de apoyo. Norma ama a su hija y por eso busca ayuda para apoyarla de la mejor forma posible, entendiendo que si bien en la vida la muchacha podrá tener varias relaciones, esta es importante para la joven, por lo que no hay que descalificar al muchacho. Lorena ha ido recobrando la confianza con su madre. No quiere decir que de un día para otro olvidó a su amor juvenil, pero ha ido entendiendo que no siempre las cosas resultan como se desea. Por lo mismo,el creer que el mundo se termina y que no habrá ninguna posibilidad de superar los malos momentos, es un error. En estos momentos, tanto Norma como Lorena están dispuestas a recuperar el tiempo perdido y, ambas,quieren continuar con esa hermosa senda de confianza que existía entre ambas. Lo importante es pedir apoyo cuando se estime que el problema supera las posibilidades de solución. Es lo que hizo Norma al llamar a la Fundación Chile Unido, donde recibió el directo respaldo de profesionales especializados en las relaciones familiares. Lorena ha podido ver las cosas de distinto modo, algo que no hubiese sido posible sin el apoyo incondicional de su madre.
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