Con ese nombre no podía fallar. Jesús Chris Bravo, de 10 años, llegó hasta Toluca desde Estados Unidos la semana pasada, sólo pa' ver al Colo junto a su viejo, Jesús. Conversando con el plantel consiguieron que se metiera al camarín y saliera junto al equipo a la cancha, abrazado del Mati y resultó en cábala.
"Le ha cambiado la vida esta semana, lo llaman de todo Chile para desearle suerte", jura su taita.
El niño estaba alucinado. "Me encantan Fernández y Vidal, son simpáticos", juró antes de salir a la cancha, mientras aplaudía cuando escuchaba a la Garra Blanca.
Como trae suerte, los cracks del Colo lo regalonean además.