Un estudio hispano-portugués reveló que el tabaco no sólo perjudica los óvulos de la mujer y el feto en el caso de un embarazo sino que, también, al útero.
La investigación demostró que la nicotina daña el forro de esa zona, denominada endometrio, lo que implica que el embrión tiene más dificultades para arraigarse. Por lo tanto, las fumadoras que consiguen que el espermatozoide de su pareja se una al óvulo, se enfrentan con el obstáculo de que el embrión se quede en unas paredes uterinas más débiles que las de una fémina no fumadora. El estudio fue publicado en la revista gringa Human Reproduction.