Para las antiguas culturas indígenas fue el alimento por excelencia, y pese a que hoy se incentiva su consumo como suplemento alimenticio importante debido a las cualidades nutricionales que posee, el cochayuyo sigue siendo rechazado, especialmente por los peques de la casurri.
Esta humilde alga parda, científicamente conocida como Durvillaea Antárctica, se encuentra en abundancia a lo largo las costas chilenas y los mañosos que se niegan a comerla no tienen idea de lo que se pierden.
Ana María Mora, académica de la asignatura Cultivos de Algas de la carrera de Ingeniería en Acuicultura de la Universidad Andrés Bello, entrega algunas recomendaciones para agarrarle el gustito a este plato:
- Tome conciencia de que, además de ser rico en sales minerales, el cochayuyo posee selenio, zinc, manganeso y calcio, elementos que desarrollan una eficaz acción antioxidante en el organismo.
- En un 48 por ciento está compuesto de ácido algínico, sustancia que sirve para prevenir los problemas cardio-circulatorios y hepáticos. Los antioxidantes que presenta ayudan a combatir los radicales libres, entre ellos el colesterol, principales responsables del envejecimiento y la degeneración celular.
- El rechazo está asociado al sabor a yodo que posee, lo que lo hace un alimento intenso. Para incluirlo en la dieta semanal se recomienda mezclarlo con otras comidas y sabores: Tortillas, charquicán, guisos, cebiches, e incluso con chocolate, aunque usted no lo crea.