Si a usted en la pega lo dejaron fuera de nuevos proyectos, si su jefazo directo no le corrige los errores, si sus tareas habituales las desarrollan otros colegas, si no lo pescan en las reuniones o lo trasladaron a una sección de menor importancia, pare bien las antenas.
A juicio de sicólogos expertos en la materia, tanto de la Universidad de Santiago (Usach), como del sitio Laborum.com, estas señales claramente presagian una inesperada PLR.
- Si el despido ya se materializó, es importante que no panda el cúnico, como diría el Chapulín Colorado. Recuerde que caer en un cuadro depresivo o de estrés puede mermar la capacidad de encontrar un nuevo laburo.
Si está pasando por esta situación, tome nota, mire que no todo puede estar perdido:
- Haga un análisis de las razones del sobre azulado, ya que si se lo pasaron es porque se condoreó. Es importante tenerlo claro para no volver a cometer los mismos errores.
- Si el despido se produce a mitad de semana, aproveche los dos días que restan para hacer uso de las "redes" sociales que tejió con el tiempo. De esa forma, puede sentirse acogido por sus pares y disminuir la depre.
- Piense que la PLR forma parte del mundo laboral de estos tiempos. Por lo tanto, lo que le tocó vivir está dentro de las posibilidades. No lo vea como algo anormal o rarífico.
- Durante el período que dure su cesantía, reordene las prioridades laborales. En el caso de un profesional, se trata de una buena oportunidad para replantearse la carrera que ha seguido y analizar en profundidad qué se quiere en el futuro.