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| 08 de Noviembre de 2006 | |||
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La ventanita sentimental Dr. Cariño doc@lacuarta.cl
Dr. Cariño:
Me atreví a escribirle porque tengo fe en sus sabios consejos. Soy una mujer de 28 años, separada hace dos y con una hija de 7. Hace cinco meses mantengo una relación sentimental con un uniformado que también es separado y, al igual que yo, tiene un hijo de 7 años. Mi drama, querido Doctor, es que en esta relación siento que entrego demasiado en todo sentido, económico y sentimental. El problema es que siempre corro con los gastos y él nunca ha tenido iniciativa para ayudarme. Yo siempre espero que se manifieste, pero nunca lo ha hecho (arriendo, gastos menores, imprevistos, etc.). Yo trabajo y estudio a la vez. Resulta que mi ex-marido nunca me ha dejado de querer y me ofrece, materialmente hablando, todo lo que necesito para mí y la niña. El problema es que sentimentalmente no siento nada por él y al uniformado lo quiero demasiado. Mi pregunta es: ¿Qué hago? ¿Me quedo sola esperando un nuevo amor que me merezca o sigo con el uniformado, desembolsando todo de mi bolsillo?. MARCITA.
Mi perra:
Recuerdo que mi sabia abuela decía que hay mujeres que merecen palos. Usted es una de ellas. Tenía un marido que le prendía velas, que la regaloneaba y que, por supuesto, mantenía el hogar. Es probable que el pobre fuera fomeque o manicero en la camucha y por eso se separó. El caso es que terminó enganchándose con un soldado de la patria que la hace abrir los dedos de los pies en cada combate cuerpo a cuerpo. Pero el gozador no podía ser perfecto y ahora es su cafiche, ya que debe financiar todos los gastos de la casa. El vivaracho no se da vuelta ni para bailar cueca. La explicación del fenómeno es simple: El militar debe gastarse un sable de este porte, pero juguetón. Sin embargo, no creo que levante bandera blanca porque le gusta demasiado el cacheteo. Si me pongo realista llego a la triste conclusión de que está pagando por tener sexo a la pinta. Créame que esto la rebaja. Apele a la poca dignidad que le queda y corretee al milico con fusil y todo.
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