Mabel Soto Ahumada, muñeca de quince añelis, se luce en la rama de básquetbol de la Universidad de Chile, donde no sólo saca aplausos con su belleza, sino que también con su talento.
Inició su carrera en el Club Deportivo Caupolicán, onda en 1998, donde alternaba los juegos de muñecas con el deporte. No obstante, fue en el año 2001, cuando ingresa al Club Deportivo Defensor Naval, participando en la Liga de Básquetbol de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, donde cachó al toque que su pasión era el juego con la pelotita.
Jacqueline Ahumada, su madre, también basquetbolista, dudaba que Mabel, la menor de sus hijas, siendo tan pequeñita de edad, pero con una figura espigada y endeble, que más bien parecía un frágil cervatillo, pudiera algún día destacar en este deporte que requiere tanta fuerza y potencia física. Pero el tiempo fue transformando ese frágil cervatillo en una de las promesas del básquetbol nacional, cuya trayectoria está colmada de triunfos y logros. Esa onda.
Por estos días se encuentra participando en la selección nacional, donde muy pronto se cuadrará para el Sudamericano que se realizará en Ecuador.