Siempre alguien tiene que pagar el pato en un Superclásico. Esta vez le tocó al péndex Rodrigo Jara, a quien la mayoría apuntó con el dedo chupetero de haber provocado el condoro que echó abajo la resistencia bullanguera.
Los que vieron salir al cabro del Monumental aseguran que llevaba los ojos llenos de lágrimas y un ánimo más abajo de la pastosa. De hecho, casi se le fue encima a un reportero gráfico de un medio delirante, porque se había sebado sacándole monos.
El problema es que dentro del camarín Jara no encontró el consuelo, quizás porque la mayoría de sus compañeros concordaron en que su pifia fue garrafal y clave para la definición que tuvo el partido.
De hecho, Ronald Fuentes no le sacó el bulto al tema. "Creo que Rodrigo tuvo un exceso de confianza" en la jugada donde Álvaro Ormeño le choreó una pelota con la 'U' saliendo y culminó en la pepa del "Niño Maravilla".
Para arreglarla, eso sí, el "Chilenita" agregó que "igual después de ese error el equipo no tuvo reacción" y ese fue el pecado por el que más se apuñaló el cuerpo técnico azul.
Sin querer tirarlo a la parrilla, Iturra también abordó el condoro de Jara, que nació justo de la maldita banda izquierda donde nadie ha podido rendir en el Bulla. "No corresponde hablar del rendimiento de un compañero", dijo el "Colocho", pero dejando entrever que el muerto es del DT: "Él debe dar la explicación".