Cuando el Chupete Suazo anda derechito, le achunta como viene y eso quedó demostrado en el Superclásico, donde más valen las pepas.
Si bien en la cancha estaba el Mati con sus pases al callo, Sanhueza con su marca fiera y conducción a la pinta y el Matador se llevaba los aplausos con su lindo gol, igual las miradas se centraron en Humberto Suazo, quien se matriculó con dos pepas y en un par de ocasiones dejó al portero chuncho, Miguel Pinto, enfermo de los nervios. Es decir, esta vez el goleador popular no perdonó una y, por lo mismo, fue la gran figura del Superclásico.
Mientras la gallá se deleita cuando en el área agarra la pelota y los zagueros rivales comienzan a tiritar, el Chupete no está ni ahí si se farrea un par de claras ocasiones, porque sabe que en la próxima oportunidad que le llegue la mandará a guardar. Así lo hizo ante el portero del Lobo y ante Pinto y aquí vale doble.