Un peritaje realizado por profesionales del Servicio Médico Legal confirmó que la muerte de los cinco bebés prematuros, en febrero del 2001, en el Hospital de Talca tras recibir alimentación parenteral contaminada, se debió a condoros en la manipulación del suero que se le suministró a los recién nacidos.
El informe agrega que quienes manipulaban los frascos que contenían el alimento reabrían las tapas cada vez que extraían una porción, para luego sellarlas con dos huinchas en forma de cruz.
De esta manera se evidencia que la falla fue humana y no se puede atribuir a la falta de infraestructura del hospital.
Con la llegada del peritaje y el expediente, que estuvo durante un año y medio en poder del Servicio Médico Legal, se reactivó la investigación criminal de este caso, por lo que durante la mañana de ayer el titular del Primer Juzgado de Letras de Talca, Gerardo Bernales, realizó una inspección a la Unidad de Farmacia, donde se produjo la contaminación hace 5 años.
También visitó la nueva planta de preparación de alimentación parenteral, diligencia que había sido solicitada por la defensa de una de las tres funcionarias de la Unidad de Farmacia involucradas en el caso.
Bernales indicó que aún faltan algunos informes de diligencias que ya fueron ordenadas, para luego resolver sobre posibles procesamientos.