Amalia Granata se mandó el terrible berrinche en Coquimbo, y sacó todos sus aires de diva. Resulta que la che ya antes de llegar a la IV Región había puesto el grito en el cielo al saber que tendría que compartir la habitación con periodistas de otros medios. A la panelista de "Intrusos" no le pareció y al arribar exigió a la muni local una cabaña para ella solita.
Con la idea de que la prensa que cubre el evento estuviera lo mejor posible, los funcionarios del municipio se movieron para que la modelo tuviera lo que pedía, y así fue, ya que le habilitaron, en el complejo "Jardín del Mar", de Coquimbo, la cabaña 140.
Pero la amiga de Robbie Williams apareció el domingo, cerca de las 18 horas, acompañada de dos asistentes, cuestión que no estaba contemplada por los organizadores. Aún así los acomodaron.
Acto seguido, la rucia durmió a pata suelta y cerca de las 10 de la noche pidió comida a la habitación. Ante la imposibilidad de cumplir con el requerimiento, ya que la prensa que cubre la movida dieciochera tiene que almorzar y comer en el Casino de Coquimbo, la chiquilla puso el grito en el cielo y armó un escándalo de proporciones.
"Yo soy una artista, está claro, y no aceptaré que me traten así. No quiero un trato de periodista, qué se creen. No me quedo un minuto más en este lugar", gritaba la modelo a todo chancho en medio de los jardines del recinto, mientras caminaba hacia un vehículo para abandonar el lugar.
En un depa
Cerca de las dos de la madrugada la representante de RED.TV se instaló con sus amiguis en un departamento ubicado en el edificio "Agua Marina", en Avenida Cuatro Esquinas. Tras varios tiras y aflojas convencieron a la chicuela para que continuara reporteando porque, como es artista, no quería hacerlo en esas condiciones.