Nadie mejor que el Bichi sabe lo que es bailar con la culebra. "Yo viví lo que es eso de que un día me voy y un día no me voy", comentó para sacar la foto del momento poco feliz que está viviendo el único jugador de su equipo al que le presentaría su hija.
Viejo zorricuaco, el Parrillero no supo cómo tomar el arrugón de los amarillos. De partida, "si yo fuera español no le habría dicho a nadie que vendría a verlo en el partido", la tiró como para explicar que todo puede ser una jugada rara del Submarino.
Pero lo único claro es que el drama ahora lo tiene él, que debe subirle el ánimo como sea a un Fernández que todos saben que se las mama pa'dentro. "Matías es muy reservado, nunca demuestra su bronca", se puso el parche.
Aunque la filosofía borghiana indica que nunca hay que echarse a morir hasta que la parrilla está vacía. Por eso, agregó que "Matías es el jugador más vendible de Chile y sé que se irá igual. Pero creíamos que esta era la vez en que se iba a ir y él lo sentía así, como su despedida".