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| 17 de Septiembre de 2006 | |||
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El concepto de que las personas deben verse siempre jóvenes es una de las razones por las cuales las mujeres experimentan situaciones de miedo. Sienten que la sociedad no las valora si muestran signos de deterioro. La idea -según las pautas colectivas- es que la mujer debe verse atractiva y estar ‘vigente’, en términos de aceptación pública. Una recomendación sicológica es que cuando la mujer sienta miedo, no debe asustarse, porque ello puede aumentarlo. Lo mejor es ponerle nombre, reconocerlo como propio e iniciar un diálogo con él. Ahí descubrirá claves importantes para manejarlo. Muchas veces, son estos temores los que causan sufrimiento y motivan la consulta. De acuerdo con el sicólogo Juan Pablo Carnevali, de la Central de Especialidades Médicas, un lugar central ocupan los miedos al rechazo,a no ser queridas y al fantasma más temido: el abandono. “Son estos los que les dificultan expresar sus ideas,necesidades, así como el poner límites y exigir sus derechos”, indica el profesional. Añade que, “les da temor expresar sus vulnerabilidades y, de este modo,romper una ilusión omnipotente que tienen de ellas mismas, anclada en el modelo maternal que las lleva a mostrarse fuertes, autosuficientes y capaces de acoger a los demás”.
TEMORESSegún el especialista, se ven atrapadas en ambivalencias, quieren su independencia, pero la temen. Desean que las acojan, pero también les atemoriza la dependencia que las puede dejar inermes y expuestas.Enfatiza: “Les asusta la posibilidad de descontrolarse. Es tanto lo que se controlan para poder responder a las demandas que les envuelven, que existe el riesgo de que su conducta en algún momento se les escape de las manos”. Según estudios al respecto, muchas veces, las mujeres tienen miedo a tomar decisiones. Quieren complacer a quienes les rodean y, también,dar respuesta a sus aspiraciones. Uno de los aspectos relevantes es su relación familiar, porque “les provoca temor fallar y equivocarse. Con los hijos están continuamente pensando que sus conductas les pueden haber provocado daño, como si fueran sus dueñas y no recibieran otras influencias. A la vez, con sus parejas,les atemoriza, en ocasiones, manifestarse y dar a conocer su descontento o insatisfacción”.
SOLEDADAnte los conceptos de compañía y soledad, el sicólogo afirma que, “a veces, viven tan rodeadas de vínculos que añoran momentos de soledad; sin embargo, también les temen. Y la perspectiva de permanecer solas puede resultar muy abrumadora”.Complementa el profesional que,muchas veces, se entrampan en un conjunto de exigencias de eficacia y creatividad y -luego- les asusta el no rendir de acuerdo con sus expectativas y con las que piensan que los demás tienen de ellas. Les atrae el cambio, pero también les da miedo la incertidumbre y la inestabilidad.
“VERSE JÓVENES”El mandato de eterna juventud existente en nuestra sociedad les hace temer la vejez y al deterioro,asociándolos con falta de vigencia y valoración.“Les preocupa repetir esquemas familiares que no les han resultado satisfactorios, pero a los que se sienten muy apegadas. Les atemoriza el sufrimiento y se quedan -muchas veces- replegadas para tratar de evitarlo. En ocasiones, se aíslan para evitar el contacto con el mundo exterior que les resulta amenazante”, añade Carnevali. Frente a esta realidad, aparece importante que las mujeres reconozcan sus miedos, puedan nombrarlos y aceptarlos como parte de una vivencia humana universal. “Lo deseable es que no se vean invadidas y paralizadas por la experiencia que les atemoriza. El detenerse y conectarse con ellas mismas les puede facilitar hacer un proceso en que conozcan y legitimen los deseos y necesidades que están en la base de sus miedos y que -muchas vecestienen un carácter complejo y contradictorio”,resume el sicólogo. Agrega que si ellas intentan disminuir la ansiedad y presión con que tratan de obtener sus logros, es probable que aparezcan sus recursos personales que les permitan ir adentrándose en sus temores y aprender a modularlos. El compartirlos resulta muy útil pues, para su sorpresa, no son las únicas en experimentarlos y pueden -también- aprender a enfrentarlos,conociendo lo que le ocurre a su madre, hermana, amiga o mujer cercana. Finalmente, Revalidarnos aconseja directamente a loas mujeres con estos problemas: “Cuando sientan miedo, no se asusten, pues podrían aumentarlos. Lo mejor es que le pongan nombre, lo reconozcan como propio e inicien un diálogo con esa manifestación. Es altamente probable que descubran algunas claves importantes para poder manejar ese miedo. Deben reconocer que lo que les produce temor es importante para ustedes. Se deben atrever a enfrentarlo y transformarlo en una herramienta de conocimiento propio. Así, tendrán seguridad y avanzarán por la vida sin temor a equivocarse. En resumen, al conocerlos los vencerán.
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