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| 17 de Septiembre de 2006 | |||
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“El machismo ha sido estudiado, apoyado y combatido férreamente. En la actualidad, suele decirse que se ha ido perdiendo el carácter machista de la sociedad chilena,çaunque hay algunos hechos que demuestran lo contrario. Por el momento, la prueba más visible para tener una esperanza de cambio es el cargo que ocupa Michelle Bachelet como Presidenta de la República”, enfatiza el sicólogo Juan Pablo Carnevali. “Se dice que el machismo ya casi es un mal recuerdo del pasado, pero siempre se están dando manifestaciones cotidianas que indican que, por lo menos en Chile, sigue presente. Somos una cultura machista a la que le cuesta cambiar sus tradiciones”, destaca Carnevali. A juicio del sicólogo Juan Pablo Carnevali (de la Central de Especialidades Médicas), habría que hacer algunas acotaciones a esta acepción,pues no refleja en su totalidad los alcances sociales y sicológicos de este fenómeno. Una definición más completa podría ser la que aporta el profesional: “Conjunto de actitudes y comportamientos que rebajan la dignidad de la mujer, marginándola -frente al varón- por el solo hecho de su sexo. Está basado en la supremacía social de los hombres e implica la discriminación y la agresión (sutil o explícita) contra las mujeres”. Carnevali destaca que el machismo no es una actitud que se dé exclusivamente en los hombres: también hay mujeres que, quizás de manera inconciente, lo avalan: “Nuestra cultura nos enseña desde pequeños a diferenciar los roles entre hombres y mujeres. Después, cuando se crece,no nos damos cuenta de que se reproducen los mismos patrones machistas”, explica. Destaca el especialista que “los varones intentan que las mujeres cumplan determinadas funciones en la sociedad, de acuerdo con su propio beneficio. Así, se obvían las necesidades intrínsecas de la mujer como persona, con los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Estos comportamientos son injustos con la dignidad de la mujer y deben rechazarse”.
DIFERENTES TIPOSNo todas las manifestaciones machistas obedecen a los mismos patrones y se manifiestan de igual manera. Entre los diferentes tipos de machismo se pueden encontrar aquellos que son arraigados (muy difíciles de erradicar) y otros más coyunturales. Ambos casos no son comparables, aunque comparten ciertas características.El machismo militante es aquel que se manifesta en todo orden de cosas, y que funciona como un elemento esencial de identidad y reconocimiento. Es una posición extrema de trato discriminatorio injustificado hacia las mujeres. “En este caso, no hay intenciones de manifestar un cambio, pues se valida esta actitud como único patrón de vida”, señala Carnevali. También se conoce lo que el profesional define como “machismo coyuntural”: se trata de actitudes machistas mucho más difíciles de reconocer como tales y, precisamente por eso, mucho más frecuentes, discretas y socialmente aceptadas. Esto es lo que las mujeres validan por un asunto de educación. “Son ellas las que propician que algunas veces se pasen a llevar sus derechos, porque consiederan que son actitudes ´aceptables`”,expresa el sicólogo.
MACHISMO EN CHILEPara Carnevali, que se haya elegido una mujer como presidenta puede ser reflejo de una mayor flexibilidad en el pensamiento machista tradicional. Sin embargo, reconoce que el solo hecho de aceptar que ‘las mujeres también pueden ejercer estas responsabilidades’ encierra una actitud machista, pues concibe una diferencia intrínseca entre lo que puede hacer y lo que no.Ahora que estamos en el “Mes de la Patria”, Carnevali señala que es un buen momento para reflexionar sobre las actitudes machistas de los chilenos, porque las tradiciones que se desarrollan en esta época suelen evidenciar el sentimiento íntimo de la cultura chilena. Por ejemplo, resalta la poca participación que tradicionalmente tienen las mujeres en los juegos típicos. Del mismo modo, destaca la marcada tendencia machista que tiene la cueca, incluso cuando se enseña a bailar: “Los profesores dicen a los niños que es un baile en el cual el hombre debe llevar las riendas de la mujer. En efecto, es totalmente perceptible el hecho de que es él quien se lleva el protagonismo a la hora de conquistar a su pareja, a través de los pasos de esta danza”, comenta Carnevali. Más allá de los ejemplos basados en la tradición, aparece una realidad que es machista, aunque no tenga relación directa con la discriminación hacia las mujeres. Se trata de la posibilidad que tienen los varones de disfrutar de las Fiestas Patrias a través del consumo de alochol en las fondas, hasta el punto de manifestar estados de ebriedad. Al respecto, el profesional tiene una opinión categórica: “Ellos se ven como personajes ´simpáticos`,se muestran en las noticias de la televisión y nadie los juzga por ese comportamiento; sin embargo, si una mujer hiciera eso, estaría condenada a cargar con la etiqueta de alcohólica para toda la vida. Ahí hay permisividad para un sexo y no para el otro”.
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