17 de Septiembre de 2006
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Histórico fallo de la nueva justicia mandó a la sombra a Juan Francisco Pacheco hasta el 2046
Perpetuazo dejó a pata al perverso "Ladrón de la Bicicleta"
Cobarde llegó a ser considerado como el "enemigo público número uno de Temuco": Se le acreditaron 26 violentos asaltos a mujeres y niños. Según el fallo, delincuente tiene "claro menosprecio por personas". Además es buchini: Su pareja lució joya robada durante juicio
F. Palomera/M.Vega

(Foto: Freddy Palomera)
MISIÓN CUMPLIDA: El fiscal Christian Paredes logró sacar de circulación al criminal Pacheco.

(Foto: Freddy Palomera)

El 10 de septiembre el nombre de Juan Francisco Pacheco Vega (36) pasó a ocupar un lugar preferencial en la crónica negra que recoge la historia de la actividad criminal de La Araucanía.

Ese sábado "El Ladrón de la Bicicleta" fue sentenciado a presidio perpetuo calificado. Cuarenta años de cárcel, por robos reiterados.

La sentencia más grave dictada en la Región desde el inicio de la Reforma Procesal Penal recayó sobre el delincuente que, con una seguidilla de 26 asaltos, llegó a ser considerado el "enemigo público número uno de Temuco".

Completito

A la hora de dictar sentencia, el tribunal no pudo dejar de considerar la premeditación, la gravedad de los delitos y la reincidencia en la conducta antisocial del pato malo pedalero.

Con toda esta deuda pendiente, Pacheco no podrá pedir el beneficio de la libertad vigilada hasta el 2046, si es que para entonces aún le queda fuelle para cantar el apio verde tuyú y apagar 76 velitas.

Tapoco podrá beneficiarse con perdonazos religiosos ni políticos, o por alguna de esas leyes milagrosas que de repente se aprueban por allí para conceder indultos y amnistías con nombres y apellidos, o al voleo.

En el fallo los magistrados hacen notar "su claro menosprecio por la persona, la integridad física y los bienes de sus víctimas, todas mujeres, en los delitos de robo con intimidación y violencia, con escasa posibilidad de reacción y protección, llegando incluso a amedrentar, amenazar e intimidar a sus hijos menores", y la utilización de una cuchilla "con la que amenazó, intimidó e hirió a sus víctimas, y la extenisón del mal causado".

La reincidencia específica se explica por el hecho de que antes de iniciar su espiral de asaltos, Pacheco ya tenía un complejo y surtido prontuario criminal por homicidio, robo con sorpresa y receptación de especies.

Sin caso

A los jueces del Tribunal Oral en lo Penal que firmaron la dura sanción, la cuarta condena de esa naturaleza dictada en el país, Jorge González Salazar, Erasmo Sepúlveda Vidal y Alejandro Vera Quilodrán, no les quedó otra que tomarle el peso a la tremenda mochila que cargaba el peligroso sujeto y fondearlo por el resto de su vida en las profundidades de una celda.

Pacheco representa el caso típico del cuma indomable que aprovecha todos los resquicios legales, así como los beneficios carcelarios, para volver a la calle y atentar contra la vida de las personas y la propiedad privada.

Según Gendarmería, el 15 de julio del 2004 el tonto terminó de cumplir una larga condena y salió en libertad gracias a que le rebajaron la pena en tres meses.

"Y en esos tres meses de gracia, estimado amigo, cometió al menos 15 de los delitos que le logramos acreditar" explicó a La Cuarta, consternado, uno de los voceros del Ministerio Público.

Se ensañaba

El fiscal que investigó el caso, Christian Paredes, explicó que tras cumplir con la condena, el bellaco sólo alcanzó a permanecer 25 días suelto antes de perpetrar el primer ataque de su nueva temporada, el 9 de agosto.

Como dicen los pugilistas, sin esperar un segundo, apenas sonó la campana de la libertad, el peloduro salió del rincón tirando aletazos.

Paredes reiteró que el sujeto actuaba con especial frialdad y logró acumular entre el 9 de agosto de 2004 y el 16 de diciembre del mismo año, cuando fue detenido, un total de 26 asaltos a mujeres que transitaban solas por la calle o acompañadas sólo por menores.

Una de sus víctimas, de profesión abogada, fue atacada en dos oportunidades diferentes por el bestia y en el mismo barrio.

Usaba chancha como caballo: Arrinconaba a víctimas y les aforraba

El modus operandi del sujeto era recorrer las calles en una bicicleta que también era robada. Luego de identificar a su víctima, acercársele por la espalda y amenazarla con un arma, le arrebata su cartera y joyas.

En alguna oportunidad también usó su velocípedo como caballo corralero, para arrinconar y golpear a las mujeres contra las paredes, antes de apoderarse de sus pertenencias. En al menos dos de los ataques el maldito hirió a sus víctimas.

El 7 de octubre de 2004, a las 07.30 de la mañana, en calle Phillippi atacó a E.A. (40) con un cuchillo y le provocó una grave herida en el cuello, cerca de la yugular.

El 14 de noviembre del mismo año repitió la gracia con R.I.F., una lolita de 17 primaveras. En la ocasión el perverso sujeto la abordó frente al Hospital Regional y le arrebató su chaqueta de cuero, tras propinarle una paliza con pies y manos.

Carepalo

Durante todo el juicio el sujeto demostró una frialdad a toda prueba. Se mantuvo inmutable al escuchar las acusaciones y no se le movió un músculo al enterarse de la sentencia.

Como anécdota se cuenta que cuando una de las víctimas fue a declarar en la Fiscalía (sólo tres mujeres se abstuvieron de confirmar sus denuncias), reconoció una de sus joyas en poder de una mujer que se encontraba en el recinto esperando declarar en otra causa: Era la pareja de Juan Pacheco Vega.


 

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