Héctor Enrique Castro Díaz, hermano de una de las mamitas de las guaguas cambiadas en Talca, mantuvo con el Credo en la boca a decenas de personas cuando en la mañana de ayer se instaló frente a la secre regional ministerial (seremi) de Transportes en Talca y amenazó con quemarse a lo bonzo.
El hombre, según familiares y amigos, llevaba un tiempo bajoneado por lo de su hermana Cecilia y su sobrino Benjamín, lo que se habría agravado luego que le cursaron un parte por salirse del recorrido establecido en el taxi colectivo que maneja.
Por eso llegó hasta la seremi, en calle 2 Oriente entre 2 y 3 Norte, anunciando que se prendería fuego porque le habían cursado un partepor 150 mil pesos, cosa que consideraba una persecución. Después se metió en el automóvil, cerró las puertas, roció su cuerpo con parafina y sacó un encendedor para incinerarse.
A los pocos minutos llegó al lugar su esposa y dos de sus hijas, de 13 y 7 años, quienes le imploraron que no cometiera una locura. Fueron 20 minutos de agonía. Bomberos y Carabineros intentaban disuadirlo mientras Castro Díaz lloraba sobre el volante. De pronto, personal del GOPE logró abrir la puerta trasera del vehículo, evitando la tragedia al conseguir que les entregara el encendedor.
El hombre bajó del vehículo y tomó entre sus brazos a su hija menor y con ella ingresó a las oficinas para recibir atención médica. Un suspiro de alivio brotó de las decenas de curiosos agolpados en el lugar.