Choferes y personal administrativo que representaban a 12 sindicatos de empresas de la locomoción colectiva se tomaron ayer el Palacio Ariztía, lugar en Santiago donde los diputados se lucen denunciando negligencias médicas, entregan cifras macroeconómicas o acompañan a víctimas de diferentes atados, noticias que después usted lee oportunamente en su diario pop.
A las 08.00 horas de la matina un grupete de 20 pantalones arrugados se metieron al edificio ubicado en la Alameda, a unos metros de la estación del Metro Los Héroes, dejando en la calle a varios congresistas que llegaban a ponerle ñeque por sus votantes.
El dirigente Raúl Gutiérrez explicó que la movida tenía por objetivo exigir una solución a los problemas que le ha traído el quedar excluidos del plan Transantiago.
"Queremos indemnizaciones compensatorias y que el Estado sea garante del pago de las previsiones adeudadas", afirmó Gutiérrez.
También denunciaron presuntas irregularidades en el proceso de asignación de los tramos que se adjudicaron las empresas transportistas, por lo que quieren que la Cámara de Diputados establezca una comisión investigadora.
A las 14.30 horas los manifestantes abandonaron en forma pacífica el palacete legislativo.