Tras seis meses internado en un centro de rehabilitación del consumo de drogas, ayer el sociate Carlos Sepúlveda cumplió la primera etapa de todo el ñeque que debe ponerle pa' saldar sus yayitas con la justicia, pero por sobre todo, con su propia vida.
Sepúlveda, 44 años, es el primer compadre que trata de dejar la cochiná con la Nueva Justicia y dio cuenta de su logro ante el Décimo Juzgado de Garantía de Chago, donde se comprometió a dejar la maldita droga cuando encanó por tirar las manos y fue formalizado por robo de bienes nacionales.
Era su octavo año métale caspa del diablo y pasturri; dos mil novencientos veinte días arriba de la pelota queriendo olvidar al cariño malo.
"Me dijeron querís rehabilitarte y yo dije: ˇYa, poh! Fue una oportunidad que se me dio. Hoy estoy reconciliado con mi familia y mis hijos", contó orgulloso.
"El Carloncho" comenzará con un laburo el 1 de septiembre repartiendo correspondencia. Además de esa pega, está el desafío de volver al más peque de sus tres retoños.