La hepatitis es una inflamación del hígado que puede producirse por infecciones, especialmente virales, sustancias tóxicas o fármacos. La sustancia tóxica que más daña al hígado es el alcohol. Su ingestión excesiva puede causar un problema agudo y en caso de ser permanente en el tiempo el paciente corre el riesgo de sufrir una cirrosis alcohólica irreversible.
Las hepatitis virales tienen manifestaciones semejantes y existe una proporción de infecciones que son asintomáticas. Habitualmente comienzan con fiebre leve o moderada, decaimiento, falta de apetito y trastornos digestivos vagos.
Los virus que infectan al hígado, en tanto, son de distinto tipo y pueden actuar a través de varios mecanismos, produciendo un conjunto de alteraciones que van desde infecciones transitorias asintomáticas hasta la generación de cáncer hepático.
Actualmente se conocen a lo menos seis variedades de hepatitis, siendo la A la más común en Chile y que se relaciona con la higiene. Las tipo B y C se contraen por medio de sangre y productos sanguíneos contaminados, relaciones sexuales y de la madre al recién nacido en el parto. La D es producida por un virus incapaz de replicarse por sí mismo y se descubrió que requería de una co-infección con el virus B para transmitirse. Los virus A y E tienen en común que se adquieren por vía digestiva.