Tres ciudadanos che murieron en distintas clínicas de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, luego de someterse a trasplantes de riñones adquiridos en forma ilegal.
La mala onda fue revelada por el diario che Clarín, que en junio pasado denunció la existencia de una red de cirujas bolitas que se dedicaban al comercio y trasplante de riñones, con tarifas de entre los 30 mil y 40 mil dolaretes.
Según el matutino che los fallecidos podrían ser más.
El atado dio origen a una investigación judicial que confirmó que son varios los che que recibieron trasplantes de órganos de bolivianos entre 2005 y 2006. La indagatoria derivó en el allanamiento de cuatro clínicas y un hospital de Santa Cruz, donde la policía cachureó sobre el origen del comercio ilegal de órganos.
Según "Clarín", una de las personas que paró la chala es Arturo Kouyoumdzian (53), un cantante que padecía diabetes y que choreado de las diálisis decidió someterse a la operación, luego de que un médico le recomendara a un colega bolita para tal efecto. Pero el órgano no respondió bien y a los cuatro días murió en una clínica boliviana.
Otro casos denunciados corresponden al sociólogo Luis Stuhlman y a "la hija de uno de los empresarios más famosos de Argentina", quien habría muerto en mayo del 2005, luego de una operación, también en la ciudad boliviana.