Y comenzó a regir la ley del tabaco. Desde hoy ya no se puede fumar en centros comerciales, oficinas, colegios, universidades, cines, teatros, conciertos en espacios cerrados, recintos deportivos, supermercados, medios de transporte, hospitales y clínicas.
Fondeado en su depa del Parque Forestal, el poeta y fumador empedernido Armando Uribe Arce opinó sobre el cocido.
"No me molesta la ley, porque estoy enclaustrado en mi casa y fumo en mi pieza con las ventanas abiertas. Para el resto de los fumadores es bastante drástica, sin embargo se está protegiendo la salud de los que no fuman", comentó.
-¿Desde qué edad fuma?
- Desde los 35 años, por un accidente del trabajo. Tenía que hacer un informe y entregarlo en 3 días, y para no quedarme dormido decidí que el café no bastaba. Si fumaba y me adormilaba me iba a quemar los dedos y despertaría. Hice mi informe de esa manera, pero adquirí el vicio.
-¿No lo dejó nunca más?
- No lo he dejado, y no he intentado dejar de fumar nunca, porque leí un libro muy notable que trata justamente del intento
de dejar el cigarrillo y los conflictos sicológicos que produce. Es un asunto complejo, aunque se trate de una estupidez como es el vicio de fumar.
-¿Le da cuco que haga mal?
- A mí personalmente no me importa, pese a que tengo un enfisema pulmonar provocado. Pero no me preocupo porque la vida se va en humo igual que los cigarrillos.
-¿Nota que las mujeres ahora fuman caleta?
- Sí, podría haber una explicación psicoanalítica, freudiana, respecto de la comparación del cigarrillo con un miembro del cuerpo de los hombres.