Seis asesinatos al hilo tiñeron de rojo a Ciudad Gótica durante la madrugada de ayer. Como sería que hasta los sabuesos policiales quedaron pa' dentro con el triste panorama y tuvieron que pedirle a Huaiquimán y Tolosa que trabajaran horas extras.
El macabro circuito partió tipín 3 de la mañana en lo que queda de la Toma de Peñalolén, cuando Cristián Vidal (30) fua a buscar a su pendorcha a la rancha de Enrique Venegas (44). Ahí la pilló consumiendo pasta base, mientras su hijita de 2 años miraba. Comenzó una discusión que terminó con el dueño de casa fileteado.
Los ágiles de la Brigada de Homicidios se trasladaron luego a la pobla La Faena, donde Luis Millán (32) fue baleado afuera de una botillería por traficantes. Más tarde, en La Caro, durante un carrete en un club deportivo, un menor le echó la foca a otro que estaba copeteado y drogado. Sacó un canuto y disparó al aire. Los echaron a todos con viento fresco, pero el autor del disparo hizo tiro al blanco sobre un grupo de gente, matando a Pedro Manríquez (17). El carro del Servicio Médico Legal, a esa hora a medio llenar, se fue rajado a Casas Viejas, Puente Alto, para recoger el cuerpo de Juan López (25), quien durante un cumpleaños donde se bebía trago de la viña Santa Riña recibió una estocada mortal. Durante otra fiestoca en la Villa Primavera de la misma comuna, Patricio Muñoz (22) fue baleado después de echar de su casa a un lote de paracaidistas, quienes no aguantaron la humillación.
La pega terminó en Maipú, donde fue encontrado el cadáver de Juan Jaña, asesinado con arma blanca en la esquina de Bagdad con Constantinopla.