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| 14 de Agosto de 2006 | |||
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"Él es mi hijo de leche y siempre lo voy a querer", dijo Mariela Rojas.
El increíble error tuvo dramáticas consecuencias para los matrimonios afectados. Pero ahora quieren apoyar a las familias Garrido Castro y Muñoz Soto, cuyos nenes fueron intercambiados en septiembre de 2005. "Lo más importante es que se apoyen entre ellos y que no se culpen por lo sucedido. Deben entender que ellos fueron víctimas de una situación", señaló Pedro Vásquez, quien relató que su señora, Mariela Rojas, dio a luz a Pedrito Alonso el 20 de diciembre de 2002. Horas más tarde del alumbramiento a la mujer le trajeron otro bebito. Nadie se percató del hecho durante 16 horas. Incluso la amamantó y al otro día familiares visitaron a la nueva mamita. Pero un doctor se percató del tremendo condoro y les devolvió a su verdadero hijo. "Fue muy terrible llegar a una sala de espera y ver a mi esposo con otra guagua en sus brazos, mientras que el niño al que yo había amamantado estaba con otros padres", recuerda Mariela.
DemandaEl matrimonio, junto a la otra pareja afectada, presentó acciones legales contra el recinto asistencial privado. El proceso está en su última etapa. Jamás pensaron que en la ciudad de los piducanos pasaría algo semejante. Quedaron pa' dentro. Y con razón."Siempre voy a querer al niño al que creí mío durante 16 horas. Él es mi hijo de leche. Mantenemos contacto y cada vez que lo veo lo abrazo como mi propio hijo", señaló Mariela, quien entiende como pocos el dolor que sienten los padres afectados por el reciente condoro del Hospital de Talca.
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