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| 13 de Agosto de 2006 | |||
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El cumpa cuenta que hace seis calendarios perdió la pega y debido a que le faltaba poco para empezar a comerse el pasto tuvo que hacer algo para parar la olla y alimentar a sus tres cabros. Recuerda que la primera hornada de tortillas la hizo con tres kilos de harina que pidió fiados. "No tenía pa' comer y menos pa' vestirme, así que un ex patrón, don Ángel, dueño de una ferretería que ya no existe, me tuvo que pasar pantalones, zapatos y camisas. Estuve recontra cagao, amigo mío. Más encima se me murió un hijo y nació otra prematura de cinco meses", señaló. Eduardo Conejeros Lobos (30) sólo trabaja en las tardes, cuando aparece en calle San Martín encaramado en su chancha equipada con un carrito y una bandera chilena. Emperifollado con su chupalla, se hace el pino vendiendo las tortillas que hace en un horno de barro que construyó con sus propias manoplas.
Según el huaso, el negocio es redondo, pese a que su mami le hace la competencia vendiendo churros. El compadre dice que su especialidad son las tortillas con chicharrones molidos. "Se las han llevado a Alemania, Estados Unidos y Japón. A propósito, hasta el 'Chino' Fujimori me compró la otra vez que vino a la Sexta Región", se quebró.
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