"Claudia, voy a matarme; Claudia, voy a matarme; Claudia, voy a matarme". Esa fue el mantra que durante tres horas y 40 minutos recitó un gil de turno que entró, pistola en mano, a una farmacia Salco Brand de Coquimbo, donde trabajaba la fémina que se lo extirpó por majadero y llorón.
La cuática que empezó a las 15.30 y culminó a las 18.40 la estelarizó Roberto Rojas Leyton (42), teniendo por escenario la droguería de Aldunate 1447.
Con el orate de amor dando jugo con su pistolón, los guardias desalojaron el recinto y dieron la alarma a carabineros, quienes se hicieron presente en el lugar, acordonando la zona con personal del GOPE, junto a un grupo especializado de la Policía de Investigaciones de La Serena.
Carabitates y sabuesos dialogaron con Rojas Leyton, intentando persuadirlo de su acción, mientras que éste se limitaba a solicitar agua y bolsear cigarrillos para continuar amenazando a su ex pareja.
Tras agotar un stock de agüitas minerales, ahumarse los pulmones hasta el enfisema y casi hipnotizarse de tanto recitar "Claudia, voy a matarme", el tonto bajó el arma, bostezó, chasqueó la lengua y se entregó mansito.
Ya despierto del trance, dicen que preguntó a los polis: "¿Qué hago aquí? ¿Quién es Claudia?".