03 de Agosto de 2006
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Rubén Reyes se subió a la chancha en 1991 y se bajó reciencito, con el koolo como charquicán
Amaestrador de guarenes pedaleó 15 años "por mandato divino"
Perla llegó hasta Estados Unidos con las puras patas y el buche. Ahora debe partir a España. En Bolivia le salió el indio y dejó dos hijos
R. Álvarez/S. Foncea

LE DUELE EL ASIENTO: En el verano de 1991 Rubén Reyes salió de su casa en Olmué y no paró hasta que hace unos días volvió en bici a Chile, con tres ratones amaestrados.

(Foto: Roberto Alvarez)

Una tarde de un día nublado del verano de 1991 Rubén Reyes Madrid se estaba comiendo una sandía sin pepas en el patio de su casa en Olmué, cuando el cielo se despejó de súbito, una luz divina le nubló la vista y escuchó una voz que le dijo: Comparito, levántate y anda.

Así lo hizo, "andó" y sin sacar su cepillo de dientes ni su colección empastada de la revista Pingüino, el compipa, que ahora tiene 65 pirulos, salió a la carretera y comenzó a caminar hacia el norte, con la vista perdida en un horizonte lejano.

Paso a paso fue tomando vuelo y llegó hasta el límite urbano de la ciudad. Se secó el sudor y decidió continuar porque aún no se cansaba. Días más tarde Kung Fu ya iba por La Serena y se preguntaba: "Rubén ¿ya es suficiente?" Pero como estaba más fresco que un mariscal, siguió pa'delante.

Métale

Menos mal que a la altura de Copiapó se consiguió una bici y gracias a que pedaleó más fuerte que el orgullo sólo le tomó un par de años llegar al hemisferio norte.

Antes patiperreó por Sudamérica y el Caribe, con menos plata que un jubilado.

Incluso se dio el lujo de conquistar a una pendorcha en Bolivia y dejar dos chiquillos de recuerdo. "No los veo mucho. Ellos están allá y entienden que tengo que terminar esta odisea", explicó el perla.

En su viaje, el iluminado trabajó en las pegas más extrañas, pero lo que en realidad le permitió combatir la sonajera de tripas fue su magíster en macheteo extremo.

En Costa Rica un artesano le regaló un ratón blanco que el patiperro bautizó como "Celular", "porque si lo agarras, suena. Hace Chi-chi-chi", explicó. Oj, oj, oj.

El animal salió enamoradizo y tuvo dos hijas, en calidad de padre soltero, que el chileno bautizó como Juanita y Rosita.

El correcaminos les enseñó a sus mascotas algunos trucos y ahora se ganan las monedas con "El Magnífico Show Colilargo".

A principios de año Rubén recibió otro mensaje místico y decidió regresar a casa. Guardó sus cachureos, los metió a una mochila que subió a un carrito y junto a los roedores comenzó a pedalear hacia el sur.

Desde hace unos días se encuentra en Antofagasta, donde sus compañeros de viaje se convirtieron en la sensación del paseo Prat. Los cabros chicos y sus papis se acercan al "profeta", le sacan fotos y lo interrogan sobre su recorrido.

La Cuarta, con un queso suizo bajo el ala, abordó al patiperro para preguntarle ¿por qué cresta se mandó el manso ni que viaje, ah, ah?.


- Hermanito, es una manda. No puedo decir de qué se trata, porque podría no realizarse. Te puedo decir que termina en España y que no tiene na' que ver con el amor, sino que con otra cosa más profunda.


-¿Quién lo espera en su casa de Olmué?


- En realidad no lo tengo muy claro. Espero poder ver a mis familiares, si es que aún están vivos. Un día se me ocurrió y partí. En México soy parte de una liga ciclista y ahora puedo decir que conozco lugares que antes sólo veía por la tele.


 

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